El Real Valladolid se despidió de la Copa del Rey con la cabeza alta. Se dejó la vida en el césped de Zorrilla, pero le tumbó el valor doble del gol marcado por Agüero en Zorrilla, ya que en el Vicente Calderón el empate fue sin goles. No haber acertado a anotar en el estadio rojiblanco fue la clave de una eliminatoria igualada, en la que cualquiera de los dos equipos podría haber desnivelado la balanza a su favor.
De salida, el planteamiento de ambos técnicos fue diferente. Aguirre salió con toda la artillería, con Pablo y Perea en el eje de la defensa y Agüero y Forlán en el ataque. No regaló nada. Mendilibar fue fiel a sí mismo y a su vestuario y volvió a depositar su confianza en aquellos futbolistas que menos minutos han tenido en la Liga.
El resultado fue un partido igualado. En la primera parte, el Atlético de Madrid y el Real Valladolid se repartieron la posesión del esférico y las pocas ocasiones de gol. La más clara, un remate de Ogbeche que se fue a la madera.
Pero lo más interesante estaba por llegar. En el minuto 48, Agüero, un jugador deslumbrante, acertó a batir a Alberto con un disparo raso y cruzado ante el que nada pudo hacer el arquero blanquivioleta.
A partir de ahí, el Atlético cedió terreno y el Real Valladolid se fue con garra a por la remontada. En muchas ocasiones, con más corazón que cabeza, pero quizá no había otra. Empujado por un Borja pleno de facultades, los vallisoletanos consiguieron encerrar al Atlético en muchas fases de esta segunda mitad.
Llorente, que había salido por Kome, aprovechó en el minuto 68 un desmarque y un buen servicio para rematar cruzado y salvar la estirada de Falcón. Con el empate a uno y más de 20 minutos por delante, todo era posible. El Real Valladolid buscó con insistencia el tanto, pero la mayoría de sus ataques morían al borde del área o acababan en saques de esquina que no fueron productivos.
Y para que no faltara de nada, hubo polémica. En el descuento, Llorente se hizo con un balón ante el marcaje de Pablo, que le sujetó en la escapada. Llorente se fue al verde y la grada rugió. ¿Penalti? Llorente lo reclamó airadamente, pero dio la impresión de que el delantero exageró su caída e Iturralde González, que no había tenido una tarde muy afortunada, no pitó. Contacto hubo, un hecho innegable, pero a la interpretación de cada uno queda el sentenciar si hubo falta.
Lo que no es interpretable es el hecho de que el Real Valladolid se va de la Copa sin perder en ninguno de los cuatro partidos que ha disputado y cae eliminado ante un gran equipo, con un potencial ofensivo descomunal, que ha tenido que emplearse a fondo para dejar K.O. al equipo menos habitual de Mendilibar. Por esos jugadores brindamos también en la derrota. Se lo merecen.
Fotografía de portada (Gonzalo Martín): Llorente reclamó penalti en una acción de Pablo en el descuento.
Fotografía superior (Gonzalo Martín): el partido no defraudó y los jugadores se dejaron la piel en el campo.