Un nuevo gol de bandera de Haris Medunjanin -el segundo consecutivo tras el que marcó al Deportivo- otorgó al Real Valladolid el punto que se ganó a pulso este domingo en su presentación en el Estadio RCDE Cornellá-El Prat frente al Espanyol, que había convertido su nuevo feudo en un fuerte inexpugnable para sus rivales, pero que ayer asaltó la nueva zurda de oro del Pucela.
Luis García, en el minuto 50, había adelantado al Espanyol, al aprovecharse de uno de los pocos errores de la zaga vallisoletana en la tarde de este domingo. Nivaldo no acertó a sacar con contundencia un balón de cabeza, que fue recuperado en el centro del campo del Espanyol para montar una contra letal, con la internada clara de Marqués y un pase magnífico para Luis García, que se había desmarcado por el centro, bajó el balón con el pecho y fusiló a Justo Villar. Hasta el momento, el portero paraguayo siempre había podido con los delanteros periquitos: pudo con Callejón en el minuto 26 y con Iván Alonso en el minuto 37, cuando se plantaron solos ante él.
En realidad, esas dos ocasiones de Callejón e Iván Alonso fueron los únicos remates claros del Espanyol en una primera mitad en la que el Real Valladolid controló bien el partido en el centro del campo y el Espanyol no estuvo nada fino en la construcción, aunque al menos tiró a puerta, cosa que el Pucela, en esta primera mitad, ni siquiera consiguió, con un Diego Costa menos acertado que en los partidos habituales, entre otras cosas porque se picó con su marcador, el argentino Roncaglia, y se descentró, aunque peor acabó el central del Espanyol que en un centro en el minuto 53 le propinó un puñetazo barriobajero a Diego Costa, que debió ser castigado con penalti y expulsión. Mejuto, gris toda la tarde, no vio o no quiso ver nada en una acción decisiva que se fue al limbo y que beneficiaba claramente al Real Valladolid.
En realidad, el Espanyol en ningún momento había sido realmente superior al Real Valladolid. Aprovechó su oportunidad y luego especuló, perdió todo el tiempo que le dejó el árbitro, protestó y jugó a parar el partido. En eso el Espanyol dio un recital.
Fotografía (as.com): Nauzet trata de irse de David García ante la mirada de Canobbio.
El Pucela, que echaba mucho de menos el peligro de Diego Costa, cosido por un Roncaglia convertido en un pandillero provocador, tuvo la virtud de, sin jugar bien, meter la suficiente intensidad y presión a un Espanyol, al que al final se le hizo muy largo el partido. Perdió tiempo y trató de sentenciar al contraataque, pero no encontró la forma de tumbar a un Real Valladolid cada vez más fuerte y que al final encontró el gol que hacía justicia.
Haris, estelar
Apenas 10 minutos estuvo Haris en el campo. Saltó al terreno de juego en el minuto 83 por Borja, como último intento de Mendilibar de dar el último aire a su equipo, que había partido con el mismo once que arrancó ante el Deportivo. En el descanso Bueno había salido al terreno de juego por Marquitos y en el minuto 76, Nauzet dejó su puesto a Manucho. Con Haris, Bueno, Manucho, más Diego Costa y Canobbio, acabó el Real Valladolid volcado para lograr el empate que consiguió "in extremis", en el minuto 93:30, cuando el bosnio agarró un balón suelto en la frontal del área y tras coger el balón a bote pronto, lo clavó con un soberbio zurdazo junto al palo.
En estos 10 minutos, el Real Valladolid, que ya lo había intentado antes, redobló su fe, creyó cada vez más en su gol y acabó consiguiéndolo. Nada más salir al campo, Haris puso una falta directa en la mismísima cruceta, en cuyo rechace Manucho quitó a Nivaldo el remate para haber empatado.
En el descuento, Canobbio, a pase de Bueno, estuvo muy cerca de marcar, pero fue Haris el que no desaprovechó una dejada en el borde del área del madrileño para bordar un gol. Un gol que vale un punto de oro.
Fotografía (AP): Nivaldo felicita a Medunjanin por su gran gol.
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Fotografía (marca.com): Haris Medunjanin celebra su gol anotado en Barcelona.