El destino le tenía preparada una cruel sorpresa al Real Valladolid ante el Celta. En el descuento, cuando el equipo blanquivioleta buscaba una victoria que creía haber merecido se encontró con un contraataque mortal de necesidad y un gol de derrota (1-2) que nació de la genialidad del mejor jugador gallego este sábado, el chileno Orellana, que regaló a Joan Tomás el gol del triunfo vigués.
Sin duda, el botín fue a todas luces excesivo para el Celta, que al final ya daba por bueno el empate en Zorrilla después de un partido extraordinario, intenso, con muchas alternativas y con juego notable por parte de ambos equipos, que demostraron el porqué son dos de los mejores conjuntos de la categoría.
El Real Valladolid comenzó bien el partido. Primero esperó al Celta, pero en cuanto tuvo la ocasión miró para arriba y además acertó a marcar en una jugada preciosa, que nació en Bueno, con un servicio magistral para Nauzet, que regaló el gol a Javi Guerra.
Javi Guerra celebra su tanto.
Pero el Celta no se vino abajo. A pesar de que su salida del balón desde atrás no era limpia, en cuanto pisaba el campo vallisoletano se tornaba incisiva por la movilidad de Iago Aspas y Orellana, que fueron una pesadilla para la zaga blanquivioleta. Precisamente Aspas, en el minuto 31, puso el empate al filtrarse entre la defensa por el costado izquierdo y sacar un disparo sin mucho ángulo, que no pudo atajar Jaime.
El Real Valladolid tampoco bajó la guardia con el empate. Con Nafti y Álvaro Rubio dueños de la medular, el Pucela empujó mucho, sobre todo en la segunda parte, aunque en el terreno de la verdad no tuvo clarividencia para poner en aprietos al portero Sergio. Con todo, el Pucela tuvo mucho empaque en el campo y el Celta con el paso de los minutos fue dando por bueno el empate y lo fió todo a una contra, como cuando Orellana, se escapó de defensas y portero, pero se encontró con Balenziaga en la raya de gol para sacar su disparo camino del gol.
Manucho jugó el último cuarto de hora del partido. Saltó al campo en sustitución de Alberto Bueno. Antes, Jofre había salido por Nauzet y al final del encuentro Jorge Alonso entró por Álvaro Rubio, con molestias musculares.
En la recta final, el partido se convirtió en un cara o cruz. Lo cierto es que por dominio e intensidad el Real Valladolid mereció encontrar el gol del triunfo, pero se dio de bruces en el descuento otra vez con Orellana, que cazó un balón en el área y tuvo la sangre fría de poner el gol en bandeja a Joan Tomás, que había entrado en la segunda parte por Mario Bermejo.
En definitiva, un partido de poder a poder, que pudo ganar el Real Valladolid perfectamente porque méritos hizo para ello, pero que acabó perdiendo en el descuento ante un Celta que fue, de largo, el mejor equipo que ha pasado por Zorrilla y de donde sale disparado hacia el ascenso directo, con siete puntos de ventaja sobre los blanquivioleta que ahora tienen que levantarse para ganar el próximo domingo (12 horas) en Elche.
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Galería fotográfica de Gonzalo Martín Velasco en Facebook/RealValladolid.