La fortuna que no tuvo para ganar al Celta, el Real Valladolid la encontró en el Estadio Martínez Valero para dar la puntilla al Elche en el tramo final y ganar por 1-2 después de retirarse al descanso con un 1-0 en contra. Mereció ganar al Celta y mereció ganar al Elche, pero no siempre en el fútbol el juego se refleja en el marcador.
El partido tuvo dos partes diferentes. En la primera, el músculo se impuso en el juego. Recuerdos al margen, ambos equipos se jugaban mucho y la tensión se podía cortar en el césped. El fútbol no fluía. El Real Valladolid salió mandón y el Elche a la contra, pero las tornas se cambiaron después y los ilicitanos, siempre con su fútbol agresivo, fueron empujando y empujando a los blanquivioleta, aunque les faltó fluidez.
Pero de ese fútbol correoso que no deja pensar al rival nació su gol. En el descuento de la primera parte, Nicki Bille presionó a Valiente en banda, el central blanquivioleta cedió para atrás, el balón se quedó corto y el delantero cedido por el Villarreal llegó en carrera, rapidísimo, con todo a su favor para desbordar a Jesús Rueda, que estaba con tarjeta amarilla, y fusilar a Jaime.
Momento de la cesión de Valiente, que se quedó corta, Nicki Bille continuó la jugada e inauguró el marcador.
El 1-0 fue un auténtico mazazo para el Real Valladolid. Pero el descanso esta vez sonó como la campana salvadora para el boxeador sonado.
En la caseta todo cambió. El Pucela, sin tocar el once, con Álvaro Rubio como timonel en lugar de Nafti y Bueno en la media punta, empezó a coger confianza desde atrás. Sacó el balón jugado, las combinaciones eran limpias y el Elche siguió corriendo, pero empezaba a no llegar, a no poder romper el ritmo blanquivioleta, a no rascar... empezó a sufrir.
Arriesgó mucho el Pucela al iniciar siempre en corto a través de Jesús y Álvaro Rubio, pero ahí ganó el partido. Fue fiel a un estilo y el fútbol se lo premió.
El gol del empate, obra de Javi Guerra en el minuto 55 tras una preciosa dejada de Bueno que culminaba un magnífico ataque vallisoletano, reafirmó al Pucela en sus convicciones y asestó una puñalada mortal al Elche, que veía a su enemigo resucitar cuando creía que lo había matado antes del descanso.
Balenziaga, Jesús Rueda y Álvaro Rubio felicitan a Javi Guerra.
El partido fue entonces del Pucela. Hizo daño a la contra e hizo daño en el ataque controlado. Fue mejor con el balón y superior en el plano físico.
Los banquillos se movieron. Bordalás para dar un giro al partido con Luque por Carpio y Ángel por Kike Mateo. Carpio, sustituto de Flaño en el lateral derecho, salía de una lesión y no aguantó el ritmo. Y antes, en el descanso, Edu Albacar, el lateral izquierdo, también había tenido que abandonar el campo.
Djukic contestó a la entrada al campo de Óscar por Bueno y Marquitos por Jofre, buscando insuflar un segundo aire al equipo en los minutos finales. La aparición de Óscar podría haber sido apoteósica si no se hubiera topado primero con Juan Carlos y después con el larguero. Dos ocasiones clarísimas, que el salmantino no atinó a concretar.
En su afán por buscar el partido, el Real Valladolid se expuso a las contras del Elche. Fue a ganar y pudo perder, pero de los cobardes nunca se ha escrito nada. Contra el Celta le estalló una mina en el camino. Ante el Elche, él dio el tiro de gracia al enemigo. Peña volvió a llegar en superioridad, puso un centro al área y Sisi, en el segundo palo, se convirtió en el justiciero. 1-2. Esta vez hubo final feliz.
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Fotografía de portada y superior (Ammedia): Sisi celebra su gol. Galería fotográfica completa en Facebook/RealValladolid.