El Real Valladolid no pudo con Osasuna. El equipo navarro afrontó el partido de este domingo en El Sadar “a vida a muerte”, jugó \"su\" partido mejor que el conjunto blanquivioleta el \"suyo\" y ganó por 2-1 tras cuajar una buena primera mitad en la que marcó los dos tantos y una segunda en la que, a pesar de jugar en inferioridad numérica desde el minuto 52 por expulsión de Javi Flaño, no tuvo problema para frenar a Mojica, el único recurso que el Pucela encuentra en esta fase del campeonato que se le está poniendo cuesta arriba.
El partido se decidió en una primera mitad entretenida, en la que hubo buen juego a fases por ambos equipos y pasaron muchas cosas.
De salida, Osasuna reclamó un penalti sobre Nino, que aprovechó un control defectuoso de Álvaro Rubio en la frontal del área tras saque de Javi Varas para forzar la pena máxima en el intento de recuperación del capitán vallisoletano. La acción fue dudosa para el colegiado Munuera Montero, que en la jugada siguiente, para zanjar sus dudas, anuló un gol legal a Bergdich inventándose literalmente una falta de Mojica que no reclamó ni la incansable grada de El Sadar.
Entre gazapos y locura, Nekounam abrió el marcador en el minuto 4, tras un buen pase de Loé y un mejor disparo, todo tras un córner.
Después del gol, el Pucela se levantó con autoridad y comenzó una fase del partido de buen juego vallisoletano, de media hora de superioridad que le dio para empatar por medio de Óscar en el minuto 16 y fabricar una ocasión clarísima para el 1-2, en un centro de Mojica al que no llegaron en boca de gol para empujar el tanto ni Jeffren en el primer palo ni Bergdich en el segundo.
Pero el conjunto navarro se volvió a meter en el partido con el segundo tanto, en el minuto 35, que nació en un nuevo error del colegiado, que no apreció una clara falta sobre Óscar en el robo de balón de Nekounam, seguida de una apertura a Roberto Torres y un centro raso sin oposición al área pequeña para Cedrick, que no conectó el remate, pero propició que Marc Valiente, en su carrera, marcara en propia puerta de forma irremisible.
El segundo tanto cambió el partido totalmente. Osasuna se creció y antes del descanso no se fue con el resultado cerrado porque el trío arbitral, en su desconcierto, anuló un gol legal a Nino y porque el propio delantero navarro, dos minutos después, falló un remate de los que no suele marrar.
Con 2-1 había partido y más cuando nada más comenzar la segunda mitad fue expulsado Javi Flaño, tras una doble amonestación en dos escapadas de Mojica.
Curiosamente, cuando Osasuna se quedó con 10 y pese a todos los movimientos blanquivioleta para intentar dar un paso a adelante en el partido, el juego entró en una fase plana, con una jugada repetitiva que no dio sus frutos: apertura a Mojica para encarar a Sisi, que pasó de lateral derecho tras la expulsión de su compañero Javi Flaño, e intentar sacar algo. Sisi ganó la batalla y Osasuna la guerra.
El resto fue oficio de Osasuna, que dejó correr el reloj todo lo que pudo para desesperar cada segundo al Pucela, sabedor de que en inferioridad iba a tener difícil matar el partido a la contra, aunque el conjunto rojillo intentó sus escaramuzas que le pudieron dar ese tercer gol.
De todos los intentos estériles del Pucela por encontrar el empate, la producción en cuanto a ocasiones de gol se limitó a un cabezazo alto de Óscar en un córner, libre de marcaje, pero en posición forzada, y un disparo de Óscar Díaz desde fuera del área que se fue cerca del palo izquierdo de la portería defendida por Santamaría.
En definitiva, el Real Valladolid se estrelló en El Sadar y cae a la quinta posición de la tabla en beneficio de un Real Betis que ha encadenado tres victorias consecutivas y está intentando escalar hacia el ascenso directo.
Antes de intentar ganar el próximo domingo al F.C. Barcelona B (19 horas) para terminar el año en zona de playoff, el Pucela afrontará el jueves (20 horas) el partido de vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey en el Estadio Martínez Valero ante el Elche C.F., donde tratará de hacer valer el 0-0 del partido de ida en el Estadio José Zorrilla.