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2-1: El Pucela pierde en el desorden

El Málaga aprovechó un partido embarullado para doblegar a un Real Valladolid que no ha encontrado la fórmula de puntuar lejos de Zorrilla

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El Real Valladolid no pudo romper su inercia perdedora fuera de casa en esta Liga. Perdió en Montjuic, cayó en San Mamés y este domingo volvió a salir de vacío de La Rosaleda. Perdió por 2-1, con goles por parte del Málaga -los primeros que anotaba en esta Liga- en los minutos 34 (Lolo, 1-0) y 55 (Adrián, 2-0), a los que sólo pudo oponer uno de Pedro León, en el minuto 64, que dejó el resultado en la mínima, pero más que suficiente, ventaja del conjunto andaluz.

El Pucela se perdió en medio del barullo. No encontró la forma de hincarle el diente al partido. Tuvo el balón la mayoría del tiempo, pero no encontró la fórmula de hacer circular el balón con fluidez, y en este fútbol desordenado, sin control, sin fluidez y con constantes balones divididos por las malas combinaciones, el Málaga se encontró más a gusto y sacó tajada. En río revuelto, el Málaga pescó tres puntos que le hacían falta como el comer.

El partido tuvo muchas fases. En una primera, el Real Valladolid impuso su ley. En la primera media hora de juego raseo bien el balón y Canobbio, que jugó en la media punta, conectó bien con Sesma, cuyos centros no encontraban rematador. Ogbeche lo intentó de tacón en el primer palo, pero esa falta de peligro en la suerte final se tornaría en una constante desoladora para los blanquivioleta.

Pasada esa media hora de juego en la que el Málaga dio la sensación de ser un equipo inofensivo y más preocupado de no encajar que de anotar, los andaluces se estiraron a la contra. En una de ellas, Baha forzó un córner tras dejar fulminado fortuitamente a Baraja de un cabezazo y el saque de esquina terminó con un remate de Lolo desde el punto de penalti que supuso el primer gol. Era la primera diana del Málaga y llegó a la salida de un balón parado. Una buena fórmula de abrir la lata a falta de más recursos.

Desde el gol malagueño en el minuto 34 hasta el final de la primera parte, el Real Valladolid jugó con 10 jugadores puesto que Baraja se retiró a la caseta para recibir los correspondientes puntos de sutura en la ceja derecha.

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Fotografía: Adrián celebra el primer gol del Málaga en la Liga.

A partir del 1-0, el partido entró en una dinámica mala para los vallisoletanos, con la lesión de Escudero incluida, que dejó su puesto en el campo a Víctor. El desorden cundió en las filas visitantes, desorden que no se recuperó con el comienzo de la segunda parte.

En el arranque del segundo capítulo, Baha avisó con un disparo al palo a centro de Duda desde la banda izquierda y en el minuto 55 Adrián fusiló a Sergio Asenjo al rematar desde el punto de penalti un centro de Eliseu.

Cambios
Con el 2-0, Mendilibar dio un giro al partido al sacar al campo a Haris y Pedro León, por Canobbio y Nano -que jugó con Baraja en el centro de la defensa al no recuperarse Prieto de sus molestias musculares-­­, respectivamente. Así pues, el Real Valladolid dejó un solo central en el campo, Baraja, y se encomendó al ataque a la desesperada para remontar.

En un primer momento dio la impresión de que el Pucela podía conseguir su propósito. Siempre con Sesma como el jugador más peligroso, consiguió recortar distancias en el minuto 64, al aprovechar Pedro Léon un remate de Haris tras centro de Sesma y dejada de Ogbeche de cabeza que no consiguió atajar Arnau, muy seguro durante toda la tarde, sobre todo para atajar por alto los numerosos centros desde las bandas que intentó el Valladolid.

Con 2-1 y muchos minutos por delante, la remontada era posible. El juego, definitivamente, se convirtió en un desbarajuste. El partido se abrió como un melón y el gol pudo caer en cualquier portería. Bien es cierto que el Málaga, a la contra, tuvo tres llegadas muy claras para sentenciar, pero el Valladolid empujó y empujó, con más corazón que cabeza, y también rozó el empate con numerosas llegadas al área malagueña, la más clara un remate de Vivar Dorado sin ángulo que se estrelló en el palo.

Aunque Megía Dávila descontó cinco minutos por las numerosas pérdidas de tiempo, el partido se fue consumiendo entre las prisas de los vallisoletanos por empatar y los nervios del Málaga porque aquello acabara.

Y acabó con el 2-1, con la sensación en los vallisoletanos de haber dejado pasar una buena oportunidad de puntuar, con la sensación de que si en Zorrilla sí ha encontrado el camino para ganar, fuera de casa el equipo aún no encuentra su estilo para competir con solvencia. Queda, por lo tanto, trabajo por delante.

Fotografía de portada (Efe): Marcos pugna con Baha por un balón dividido.

Fotografía superior (Efe): Sesma, el jugador más activo de los blanquivioleta, frente a la defensa malagueña.