El Real Valladolid tomó aire ante el Elche (2-1). Un gol de Jose en el minuto 87, cuando parecía que el conjunto vallisoletano no iba a ser capaz de dar la puntilla a un Elche que se había ido apagando en la segunda parte y pedía la hora a gritos, permite al Pucela alimentar en la clasificación la esperanza de colarse en el playoff.
La victoria del Pucela fue totalmente justa y merecida. Después de una primera parte en la que los vallisoletanos salieron atenazados y el Elche C.F. con un desparpajo que metió el miedo en el cuerpo de la grada y en la pies de los blanquivioleta, el Real Valladolid se impuso claramente tras el descanso, en la misma medida que el equipo ilicitano se fue empequeñeciendo y dio por bueno el empate.
Si fueron los forasteros los que dieron oxígeno a los locales o fueron los de Paco Herrera los que pusieron contra las cuerdas a los de Toril queda para el debate futbolístico, aunque casi siempre se suelen juntar el hambre con las ganas de comer.
Pese a la buena puesta en escena del Elche, el Real Valladolid se adelantó en el marcador en el minuto 7. Espinoza, que jugó en la primera parte en la banda izquierda para dejar a Jose el carril derecho, ganó la espalda a la zaga con un pase al espacio de Míchel y puso un balón de gol al segundo palo que Raúl de Tomás no desaprovechó para fusilar a Juan Carlos. Sin tiempo para asimilar lo que había pasado, Borja Valle, desde fuera del área, en un gol similar al primer tanto encajado en Sevilla, puso el empate tres minutos después. Y vuelta a empezar.
Tardó mucho el Real Valladolid en soltar los nervios. El agarrotamiento le hacía perder muchos pases y el Elche se sentía muy cómodo en el campo, al margen de que al equipo ilicitano, con muchas bajas, tampoco le daba para llegar al área de Becerra con verdadero peligro.
En la segunda parte, el partido cambió radicalmente. El Real Valladolid se fue a por el partido y se impuso al Elche. Aunque en muchas ocasiones el equipo se partió en el centro del campo, empujó para llevar el balón a posiciones de ataque, donde Espinoza, Raúl de Tomás y Jose eran una amenaza constante para la zaga franjiverde.
Llegaron las ocasiones del Pucela, pero el balón no quería entrar. Y cuando el Elche pedía la hora y el partido se moría, Balbi centró, Mata tocó con la puntera, Tuñez no acertó a despejar a córner y Jose, llegando desde atrás, fusiló el 2-1 que dejan tres puntazos en Zorrilla.
El próximo sábado, a las 18 horas, el Real Valladolid vuelve a la pelea en Zorrilla. El rival será el C.D. Numancia de Soria. Con siete partidos por delante y a cuatro del playoff todo el posible. Muy difícil, pero no imposible.
Fotografía de Ángel Becerra.