Remontó un gol en contra ante el Racing y se jugará la permanencia en el Nou Camp frente a un Barcelona que ganará la Liga si vence
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El Real Valladolid ganó por 2-1 al Racing de Santander y se agarra a la Primera división como a un clavo ardiendo. De hecho, llega a la última jornada fuera del descenso con cuatro equipo por detrás en la clasificación. Es decir, depende de sí mismo para seguir en la máxima categoría. O dicho de otra manera, que si gana en el Camp Nou el próximo fin de semana será de Primera. El F.C. Barcelona se jugará el título y el Real Valladolid la vida. Si pierde o empate dependerá de los demás.
En cuanto al partido en sí, sólo pasará a la historia blanquivioleta por la épica. De fútbol, nada de nada. Pero, ¿a quién le importa a estas alturas de la película? El encuentro fue malo de solemnidad, entre dos equipos que llegaban a la cita mareados por el zarandeo que habían sufrido el pasado miércoles. Que en el partido de esta noche se marcaran tres goles -y uno más anulado al Racing-, sólo obecede a una de esas situaciones casi milagrosas que tiene el fútbol.
Como no podía ser de otra manera, los goles llegaron a balón parado. En el minuto 28, un córner de Canales lo cabeceó Christian y puso el 0-1. En el minuto 57, un córner de Sesma lo empujó en el segundo palo Baraja y cayó el empate. Y en el minuto 76, Diego Costa se escapó por la izquierda, Christian fue al suelo a por el balón y lo que tocó fue el tobillo del brasileño. El penalti lo marcó Nauzet para dar la victoria al Pucela.
En el minuto 81, Borja, que había visto una tarjeta en el gol del empate por dar una patada al balón hacia la grada, vio la roja tras una entrada a Colsa. Y para igualar las fuerzas, en el minuto 86, Moratón, también por doble amarilla, dejó a su equipo con 10.
De jugar al fútbol con una mínima coherencia -ya no hablemos de ocasiones de gol- no hubo señales en Zorrilla. El partido no estaba para jugar al fútbol, estaba para otra cosa. Para ganar o perder. O empatar, porque en el minuto 85, Christian marcó un gol tras una falta lateral, pero el colegiado lo anuló por fuera de juego.
Al final, el Real Valladolid se agarró a la Primera y la victoria le da vida. Si quiere salvarse tendrá que reventar la Liga en el Nou Camp. Sin duda, será su partido más importante en toda la historia blanquivioleta. Ahí es nada.