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2-1: Feliz Navidad en Zorrilla

Haris Medunjanin, con un gran gol en el minuto 90, dio la victoria al Real Valladolid frente a un buen Sporting de Gijón, que se adelantó en el marcador

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El Real Valladolid se va de vacaciones con una victoria que necesitaba como el comer y tiene más importancia si cabe por la forma en la que llegó, porque los vallisoletanos tuvieron que sobreponerse a un gol del Sporting en el minuto 13 y fueron de capaces de empujar y empujar al buen equipo asturiano hasta que Haris, el genio, sacó su varita e hizo magia en el minuto 90. Con Haris empezó la Navidad en Zorrilla y el Pucela se va a comer el turrón sin la soga al cuello.

La victoria vallisoletana fue merecida y totalmente justa. Pero el Sporting se lo puso muy, muy difícil, hasta el punto de tener al equipo vallisoletano contra las cuerdas en el primer cuarto de hora de la segunda parte, cuando fabricó cuatro ocasiones de gol muy claras que podían haber puesto el 1-2 en el marcador de Zorrilla.

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Fotografía (G. Martín): vallisoletanos y gijoneses jugaron un partido de poder a poder.

Ahora bien, si claras fueron las oportunidades del Sporting, las del Real Valladolid fueron cristalinas. Es imposible fallar cuatro ocasiones como las que tuvo el Pucela ante Juan Pablo. En la primera parte, Costa, que vio la quinta amarilla y cumplirá sanción ante el Getafe, se plantó dos veces ante el portero asturiano y disparó fuera. En la segunda mitad, el brasileño hizo dos jugadas de las suyas para que Canobbio y Álvaro Rubio empujaran el balón a gol. Ambos dispararon fuera. El uruguayo en el minuto 75, el riojano en el 86. Pero quedaba la carta de Haris, que había salido por Canobbio en el minuto 78. El gol salvador. Y llegó.

Si en oportunidades las del Real Valladolid pesaron más en esa balanza balompédica que cada aficionado esgrime al final del partido para resolver si una victoria es justa o injusta, el peso del juego también cayó del lado blanquivioleta. La primera parte fue suya y sólo una acción afortunada, al cazar un rechace inverosímil de una falta, le dio el gol al Sporting, un gol que acusó el Real Valladolid hasta que Nivaldo, en una jugada de estrategia, volvió a meter al Pucela en el partido al filo de la media hora de partido.

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Fotografía (G. Martín): Nivaldo celebra su tercer gol en esta Liga.

Después llegaría un cuarto de hora final de la primera parte con las dos ocasiones clarísimas de Diego Costa, contestado por un primer cuarto de hora de la segunda parte del Sporting primoroso, que se fue a por un gol que rozó con los dedos.

La última media hora volvió a ser del Real Valladolid, que empujó y empujó sin que el Sporting le perdiera nunca la cara al partido, pero que acabó cediendo no ante la fuerza, sino ante la clase de Haris Medunjanin.

Tres últimas consideraciones. La primera, que el partido fue precioso, vibrante e intenso por parte de ambos equipos, con el plus de colorido en la grada con unos 2.000 seguidores rojiblancos que rivalizaron con sus cánticos con la afición blanquivioleta. Segunda, que el buen partido tuvo más mérito porque una pequeña parte del césped (los cinco últimos metros del campo en la portería del fondo que pega al centro comercial, en la que atacó el Pucela en la primera parte) estuvo helada y allí apenas se podía mantener en pie un humano con botas. Tercera, que el Real Valladolid recuperó esta tarde a dos jugadores: Álvaro Rubio, que volvió a cuajar un gran partido en el centro del campo vallisoletano, y a César Arzo, que se marcó un partidazo en el centro de la defensa.                                      

Pero todos los análisis quedan tapados por el único incontestable en el fútbol: el marcador. El Real Valladolid volvió a ganar. La Navidad será feliz en Zorrilla.

Fotografías (Gonzalo Martín).