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3-2: El Real Valladolid tira tres puntos y el Almería los encuentra

El equipo blanquivioleta ganaba por 0-2 a la hora de juego, pero cayó víctima de sus propios errores a pesar de que con el 2-2 el equipo andaluz estaba con nueve futbolistas

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La maldición del Estadio Juegos Mediterráneos sigue machacando al Real Valladolid. Esta tarde, con inquina. Cumplida la primera hora de juego, el Real Valladolid ganaba por 0-2 merced a un golazo de Pedro León en falta directa (min. 17) y otro tanto fabricado por Sesma y Víctor, y firmado por Goitom (min.22). Sin hacer un gran partido, pero con firmeza defensiva y mejor manejo en el centro del campo, el Real Valladolid se bastaba para desarbolar a un Almería que se ahogaba poco a poco en su propio nerviosismo.

Mientras esperaba cómodamente a que el cronómetro corriera la última media hora, al Real Valladolid se le fue de las manos el partido. Tiró los tres puntos. Los dejó caer. Eran suyos, pero al Almería le hacían mucha falta, como el comer, y pensó que eran un regalo de la providencia para saciar su apetito. El Almería estaba tieso y esta tarde probó un bocado suculento, reconstituyente. Con un punto tenía para matar el hambre, pero se encontró con tres y el festín fue de día grande.

¿Qué le pasó al Real Valladolid para pasar de un 0-2 en el minuto 62, con el partido controlado, a un 3-2 en el minuto 79? Pues lo mismo que en Soria, pero corregido y aumentado, porque el desarrollo de los acontecimientos fue trepidante y arrasó al equipo blanquivioleta como un muñeco de trapo en medio de un río desbordado.

El principio del fin
En el minuto 62 comenzó la cuenta atrás. En ese momento, Nano sale de la banda izquierda para tratar de parar un avance local y se provoca un desajuste defensivo que el Almería lee muy bien: Uche mete sobre ese costado un balón en profundidad para José Ortiz y el centro de éste con total comodidad lo aprovecha Crusat en el segundo palo con un remate inapelable. Hugo Sánchez, que había cambiado de organizador de su equipo en el descanso (Corona entró por Iriney), se acababa de jugar mucho a una carta al quitar al central Acasiete para meter a José Ortiz, el asistente en el primer gol. Pleno acierto.

En el minuto 64, Bruno, pasado de revoluciones en su éxtasis por el gol, hace una entrada salvaje a Pedro León y se va a la calle. Con 1-2 y 10 jugadores, el Real Valladolid tiene la oportunidad de reconducir la situación. En absoluto, en el minuto 70, de los tres puntos que tenía en el bolsillo, tira dos. Crusat centra desde la línea de fondo por la banda izquierda y Kalu Uche, en pugna con Nano, remata pasado el segundo palo; el cabezazo, sin peligro porque el ángulo del nigeriano era inexistente, tropieza en Justo Villar y se convierte en el 2-2. No fue un gol en propia puerta porque Uche remató a gol.

El Almería, con 10 jugadores, pasaba el 1-2 al 2-2. En el minuto 76, el Real Valladolid tuvo una gran ocasión para el 2-3, pero Borja no eligió la mejor opción en un contraataque (pasó a Haris cuando se había metido en fuera de juego con Pedro León solo en la derecha) y en la continuación de la jugada Kalu Uche dio un manotazo a Nano y lo que era una tarjeta amarilla se convirtió en una roja. El colegiado Muñiz Fernández, que estuvo a la altura del mal partido, transformó, por su imaginación y la de su juez de línea, en una agresión lo que fue una "imprudencia temeraria", y el nigeriano se fue a la caseta.

Nuevo partido: 2-2, minuto 76 y el Almería con dos jugadores menos por las expulsiones de Bruno y Kalu Uche. A esas alturas, si a Hugo Sánchez, el entrenador andaluz, le piden firmar el empate, hubiera arrancado brazos para conseguir el bolígrafo. Pero es que Hugo Sánchez acabó el año entrenando en México y no sabía la historia del Numancia - Real Valladolid, cuando en un cuarto de hora el equipo soriano pasó del 1-3 al 4-3. Los jugadores del Almería sí debieron recordar aquel partido y, por supuesto, los blanquivioleta lo debían tener vivo como una herida abierta en la cabeza.

La puntilla
La debacle no tardó en culminar. En el minuto 79 Justo Villar salió a despejar un balón sin peligro en la frontal, donde Luis Prieto e Iñaki Bea eran dueños en ese momento de la situación, pero la jugada acabó con un despeje que se convirtió en una asistencia a Negredo, que se frotaba los ojos diez metros más atrás, cuando tomó el regalo y lo depositó en las mallas con un toque perfecto, por encima del portero y los centrales, derrumbados.

Con el 3-2 se acabó el partido. Por mucho que pasara después, que pasó, el partido estaba acabado. En el minuto 82 Nano fue expulsado por doble amarilla en una acción en la que ni siquiera cometió falta, después Mendilibar sacó a Oldoni (el debut del brasileño) y Escudero por Borja y Sesma, y Hugo Sánchez al central Carlos García por el delantero centro Negredo. Pero ya no hubo partido. Se acabó el fútbol: faltas, pérdidas de tiempo, tomaduras de pelo al colegiado, impotencia en el Real Valladolid, jolgorio en la grada, picardía del Almería para agarrarse a la victoria que se había encontrado... Hubo cinco minutos de descuento, pero como si no. Por ejemplo, Escudero y Oldoni no pudieron ni oler al balón.

Final, 3-2. ¿Qué le pasó al Real Valladolid para pasar de un 0-2 en el minuto 62, con el partido controlado, a un 3-2 en el minuto 79? Tiremos de manual: el fútbol es así.