En 1990 la ilusión futbolera de millones de niños y adultos en el mundo miraba a Italia. Allí se disputaba el Mundial y deportistas archiconocidos como Maradona, Matthäus, Schillachi, Baggio, Lineker o los españoles Zubizarreta, Salinas o Butragueño buscaban llevar a sus países a lo más alto, con los focos de todo el planeta puestos en las elminatorias. Un año después, en China, tuvo lugar la primera edición del Mundial de fútbol disputado por mujeres. Es complejo encontrar a alguien que tenga recuerdos de aquel torneo, que recite dos o tres futbolistas. El fútbol femenino era prácticamente invisible.
El 20 de agosto de 2023 España se ha proclamado, por primera vez, campeona del Mundo. Y ahora sí es fácil encontrar a quienes han compartido esa emoción. La final, con pantallas gigantes en las plazas y calles de muchas ciudades españolas, también en Valladolid, acabó con una explosión de alegría gracias al gol de Olga Carmona. Y los nombres de Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Irene Paredes, Jenni Hermoso o Salma Paralluelo están en la boca y en las camisetas de muchísima gente.
"Es tanto cúmulo de sensaciones que, si digo una, se me queda corta. Me siento partícipe de ello y la gran mayoría de las mujeres que hemos conocido el fútbol femenino nos sentimos así".
Son las palabras de Cristina Legido, una de esas personas de la 'vieja' guardia, ahora coordinadora de la sección femenina del Real Valladolid, una cantera que afronta, en crecimiento, su segunda temporada. Ella empezó "tardío, con los 13 años ya cumplidos en un equipo regional de donde yo soy, Tordesillas", en una época en la que "no había tanta facilidad para pertenecer a un equipo, era raro ver jugar a una chica y, si la veías, para el resto era 'dónde va esta niña', 'el fútbol no es para niñas'...".
Gracias a su bagaje ella conoce de primera mano la evolución del deporte, el cómo, poco a poco, el fútbol practicado por mujeres gana visibilidad y tiene oportunidades que antes solo estaban reservadas para hombres. "La realidad hoy es otra, el cambio es abismal, cada vez hay más equipos femeninos, la calidad de las jugadoras es otra" apunta, y destaca algo relevante y es que "antes no se le daba tanta importancia a las niñas cuando jugaban, ponían a cualquier persona para llevar esos equipos y no se valoraba, y ahora a las niñas se las valora".
Porque no es solo que tengan el espacio para jugar, una obviedad que no siempre ha sido así. Sino que tengan las herramientas para poder prosperar. Hasta llegar a ser campeonas del Mundo. "Si lo miras de verdad, en ocho años que nos están dando visibilidad y valor al fútbol femenino, lo hemos conseguido, sido campeonas del Mundo sub 17, sub 20 y ahora en la absoluta", subraya.
Un proyecto maravilloso en un Club referente
Precisamente la sección femenina del Real Valladolid es lo que busca, ser ese cimiento para que las niñas de la ciudad y la provincia jueguen y se diviertan, sí, pero también sueñen con alcanzar las metas que se propongan. "Es un proyecto maravilloso en un Club referente como el Real Valladolid, estamos muy orgullosas" arranca Legido, quien recuerda que "el año pasado teníamos categorías benjamín, alevín e infantil, este incrementamos con el regional, en Doble G".
"La calidad de las jugadoras crece muchísimo, muchas niñas se han quedado fuera del Real Valladolid y eso quiere decir que el mundo del fútbol femenino se está ampliando a nivel de cantera, y es lo que necesitamos también para sumar esos títulos que sé que la Selección Española va a conseguir" completa la vallisoletana, quien cree que la estrella obtenida por la absoluta en Sidney supondrá "más visibilidad, más protagonismo y más profesionalidad, que es lo que necesitamos en el fútbol femenino".
En Madrid para recibir a sus ídolas
Si se echa la vista atrás, los recuerdos de fútbol femenino en televisión, arañando algunos titulares en prensa, llevan a Cristina Legido unos 20 años atrás. "Cuando se empezó a ver fútbol femenino es en la época de Verónica Boquete y compañía, cuando teníamos algún referente femenino, y decir yo quiero ser como" relata, poniendo de manifiesto lo evidente, que las mujeres futbolistas, hasta hace unos pocos años, "éramos invisibles, no se nos nombraba". Un pasado que aboga por dejar atrás ya que ahora "está saliendo el fruto de lo que hemos sembrado, ir adelante y aprovecharlo".
La mejor forma de pensar en el futuro es fijarse en ellas, en esas pequeñas que, con la blanquivioleta, disfrutan cada fin de semana, cada entrenamiento, de su deporte. Una pasión que ha llegado hasta Madrid donde una expedición de jugadoras de cantera, acompañadas por Legido, fueron a recibir a las campeonas del mundo.
"Es diferente el cómo lo vivimos las 'antiguas' a cómo lo hacen las niñas que ahora están empezando a jugar al fútbol. Ellas no han visto la realidad de lo que era antes el fútbol. Nos hemos ido hasta Madrid y ha sido muy emocionante, lágrimas por todos los lados de las niñas y de mí misma" enfatiza la coordinadora de cantera, que pone el broche haciendo referencia, precisamente, a esos nombres propios que configuran la historia del deporte Rey, desde ya también Reina. "Antes no teníamos referentes, ahora no solo una, ni dos ni tres, hay tantas que si preguntas a las jugadoras del Real Valladolid cada una te dice una, es muy bonito".