Se preveía frío, mucho frío, pero la afición del Real Valladolid hizo que la mañana fuese calurosa. Es 5 de enero y la ilusión de la noche de víspera se ha prolongado durante todo el día gracias a la pasión innegociable por el blanco y el violeta. Es lunes con sabor a festivo y centenares de personas han acompañado a la primera plantilla del Pucela para celebrar un entrenamiento muy especial.
Desde una hora antes ya había gente esperando al equipo, recibidos por el entusiasmo de Pepe Zorrillo. La temperatura no disipó las ganas de ver de cerca a los futbolistas, apoyarlos, compartir un rato con ellos, unas fotografías, una breve conversación. Las 11.00 era la hora marcada y, para entonces, la entrada a los Anexos ya estaba abarrotada de pucelanos, muchos niños y niñas para quienes hoy es un día de magia e ilusión innigualable.
Los decibelios subieron según iban apareciendo los primeros futbolistas. Un cariño que fue a más en los primeros compases de la sesión de trabajo, cuando se llevó a cabo una foto de familia para enmarcar, con el equipo y los aficionados unidos sobre los Anexos, con cánticos, aplausos e instantes que esos pequeños guardarán en su recuerdo durante mucho tiempo.
En lo deportivo, los titulares el pasado sábado completaron una sesión de recuperación mientras que el resto de deportistas se ejercitó con intensidad bajo las órdenes de Tevenet, finalizando con un partido en espacio reducido. Al margen estuvieron los futbolistas lesionados Amath, Jorge Delgado, Garriel, Marcos André, Chuki y Guille Bueno. Mañana, a las 11.00 horas, vuelta al verde, a puerta cerrada para preparar el choque del domingo en Leganés.
En este marco festivo, en esta víspera del Día de Reyes Magos, desde el Club se quiso anticipar la gran labor de Sus Majestades de Oriente regalando a los pequeños aficionados llaveros, pulseras y bufandas. Un pequeño detalle para hacer de este día aún más especial y animar a los niños y niñas blanquivioletas a seguir soñando mientras esperan la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar.