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El Pucela, una piña

La ansiada victoria conseguida en Riazor supone un refuerzo moral muy necesario antes de los importantes compromisos ante el Espanyol y el Xerez

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El vestuario vuelve a respirar alegría. Evidentemente, aún queda mucho camino por recorrer hasta conseguir el objetivo, pero la victoria en Riazor ha servido para quitar lastre y ver el futuro con más optimismo. Un triunfo. Era lo que pedía Onésimo y lo que anhelaban sus jugadores. Un triunfo que se resistía desde el 20 de diciembre del año pasado y que por fin llegó. La meta está más cerca.

Se nota en la cara de todos los integrantes de la plantilla. La victoria ha supuesto un alivio momentáneo y sirve para reforzar la moral de un grupo que ha sabido unirse en los momentos malos. En vez que resquebrajarse cuando peor pintaban las cosas, el vestuario se ha hecho fuerte. "Estamos juntos, muy unidos", resumía este lunes en sala mixta Asier del Horno. La plantilla es una piña, la misma que ha vuelto a aparecer en Zorrilla como cada vez que se logra un triunfo desde la histórica temporada del ascenso.

Por fin al equipo le sonrió la fortuna, tan esquiva en los duelos ante Zaragoza, Osasuna o Mallorca, en los que el Pucela logró ponerse por delante. Ahora que llega la fase crucial de la temporada sería fundamental refrendar las buenas sensaciones de Riazor con un triunfo ante el Espanyol, delante de la afición. El vestuario lo sabe y está concienciado para lograrlo.

Fotografía: La piña de la victoria regresó a Zorrilla después de tres meses y amenaza con volver próximamente.