En una rueda de prensa en la que no pudo evitar las lágrimas, Óscar Sánchez abandona el Real Valladolid tras siete temporadas de compromiso y profesionalidad
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Todo aquel que conozca a Óscar Sánchez sabía que este lunes iba a ser un día difícil para él. Muy difícil. El Ñapas, como se le conoce cariñosamente en el vestuario, se despedía en rueda de prensa y no pudo evitar que se le saltaran las lágrimas. "Vine como un niño y me voy como un hombre". En su emotivo discurso no faltaron los agradecimientos a sus compañeros, integrantes del Consejo de Administración, entrenadores, integrantes del cuerpo médico, empleados, prensa...
Tuvieron un apartado especial personas como todos los aficionados -el mayor tesoro de este Club"-, el presidente -su "amigo" Carlos Suárez- o Alberto Marcos, el culpable de que el murciano no haya tenido tanta continuidad sobre el terreno de juego como hubiera deseado. "Para mí ha sido un orgullo compartir el puesto con el jugador que más veces ha vestido la camiseta del Real Valladolid en toda su historia". Justo en ese momento Alberto Marcos apareció al fondo de la sala de prensa y Óscar no pudo evitar emocionarse. El lateral izquierdo, "cerca de comprometerse con el Real Murcia", hizo hincapié en la gran cantidad de amigos que ha hecho en Valladolid y en el hecho de que sus "dos tesoros", sus hijas, han nacido a la vera del Pisuerga. Tampoco quiso olvidarse de Caminero "en unos momentos tan difíciles".
Óscar Sánchez subrayó que ha vivido todo lo bueno y todo lo malo en el Club y que siempre ha llevado el escudo blanquivioleta de la manera más "honrada". Con su salida busca tener más continuidad, puesto que aún le queda cuerda para rato. Preguntado por la posibilidad de regresar algún día a Zorrilla como entrenador, no tuvo dudas. "Ojalá".
Carlos Suárez recordó que Óscar Sánchez fue el primer fichaje que realizó cuando llegó a Valladolid, y agradeció la profesionalidad y el compromiso del murciano. No en vano, tal y como recordó el Ñapas, "siempre que nos hemos jugado la vida me han puesto". Un largo y sincero aplauso puso el punto y seguido a su trayectoria en el Real Valladolid. Muchas gracias por todo, Óscar. Que tengas toda la suerte del mundo porque te la mereces.