Llorente le pasó el balón al borde del área y enfrente había tres rivales. Lo habitual hubiera sido probar con un disparo lejano o darse la vuelta en busca de un compañero mejor situado, pero Álvaro Rubio decidió sacar un conejo de la chistera. Con calma, casi a cámara lenta, se coló entre dos rivales y esquivó con una preciosa finta que dejó en el sitio al mismísimo Roberto Fabián Ayala. César salió a tapar al centrocampista blanquivioleta y solo pudo estirarse inútilmente en busca del balón, picado de forma magistral al segundo palo.
Un golazo que no sólo era bello por su ejecución, sino también por lo que llevaba implícito. Suponía la guinda a cinco minutos mágicos en La Romareda de un Real Valladolid que había marcado tres goles consecutivos, los dos primeros del inspiradísimo Víctor. El 1-3 permitía soñar con romper la mala racha de resultados encadenada por un equipo que no vencía desde la jornada inaugural del campeonato y que merecía muchos más puntos de los que dictaba la clasificación.
"Joseba tenía el balón controlado y me acerqué para apoyarle. Me dio la pelota y la verdad es que tenía tan cerca a los defensas que en un primer momento pensé en disparar, aunque después decidí probar a internarme en el área. Cuando César salió me tapó muy bien y sólo tenía la opción de batirle por arriba", recordaba en los Anexos este lunes el centrocampista.
Álvaro Rubio era junto a Víctor el gran objetivo de los medios de comunicación en los Anexos. El extremeño disfrutó del descanso otorgado por Mendilibar, mientras que el centrocampista realizó trabajo de recuperación en el vestuario. Cuando ya estaba de regreso en casa, recibió una llamada y volvió al Estadio a atender los medios de comunicación. Es la reacción lógica de un tipo amable, discreto y educado. El mismo que sobre el terreno de juego es capaz de contener el juego del rival y canalizar el propio con toda la naturalidad del mundo. Una pieza importante en el esquema de Mendilibar la temporada pasada y en la presente, con la participación en diez partidos, ocho de ellos como titular.
"Estoy contento por el gol, pero sobre todo lo estoy por los tres puntos. El equipo merecía mucho más de lo que tenía y la victoria ha sido muy importante, esperemos que sirva como punto de inflexión". Álvaro Rubio no está habituado a marcar goles, aunque esta temporada ya lleva dos, los mismos que en toda la temporada pasada. Anotó también la diana que abrió el marcador en Pamplona y este domingo contribuyó de manera esencial a romper la mala racha histórica del Real Valladolid en La Romareda, el estadio del Club que durante varios años fue su casa. "Lo único malo del gol es que lo fui a conseguir en una ciudad de la que guardo muy buen recuerdo, allí me trataron muy bien. Les deseo todo lo mejor a partir de ahora". Otro detalle que ayuda a conocer mejor a un jugador que el miércoles, cuando regrese al trabajo, volverá a estar en la sombra, lejos de los focos, donde más a gusto se encuentra.