Todos ellos formaron parte de la plantilla de los récords, la que devolvió al Real Valladolid a Primera División. Llegó el verano y buscaron su oportunidad en otros equipos de la categoría de plata con la ilusión de repetir el éxito y sabedores de que no iba a ser nada fácil. La casualidad ha querido que ex blanquivioletas hayan probado la cara más dulce y la más amarga del fútbol.
A Jacobo, Toché e Iván Hernández les ha sonreído la fortuna y han podido celebrar dos ascensos en dos temporadas consecutivas. Jacobo y Toché recalaron en un Numancia que desde los primeros compases de la campaña dio muestras de su solvencia y su calidad. Un equipo muy sólido que rápidamente se puso en cabeza de la tabla y que poco a poco engordó su renta al frente de la clasificación, hasta el punto de poder celebrar el ansiado ascenso con varias jornadas de adelanto. Lo hizo precisamente el día 18 de mayo, mientras la primera plantilla del Real Valladolid comía en Huelva atenta a la televisión apenas unas horas antes de certificar la permanencia. Un aplauso sincero, mucha alegría por los ex compañeros y un sinfín de recuerdos afloraron a muchos kilómetros de Soria.
La superioridad del Numancia sólo dejó dos plazas libres para ascender por las que lucharon hasta la última jornada Málaga, Sporting de Gijón y Real Sociedad. La de este domingo volvió a ser una tarde de transistores de la que salieron bien parados malagueños y asturianos, que vencieron en sus respectivos compromisos e hicieron valer su ventaja en la tabla. En el equipo rojiblanco, dirigido por Manolo Preciado, Iván Hernández a buen seguro que tomó la iniciativa en las celebraciones. La experiencia es un grado, desde luego.
Del cielo al infierno
Pero no todo fueron alegrías para los ex blanquivioletas que militan en equipos de Segunda División. Julián de la Cuesta y Gonzalo Vicente no pudieron evitar el descenso del Cádiz, que vivió una situación dramática. Los gaditanos empataban con el Hércules y necesitaban ganar para salvarse de la quema, pero Abraham Paz estrelló contra el palo un penalti en el descuento del partido.
Álvaro Antón, jugador cedido por el Real Valladolid al Racing de Ferrol, también saboreó la hiel del deporte cuando, a pesar de que su equipo derrotó al Castellón (1-0), descendió a Segunda empatado a puntos con el Córdoba, equipo que marcaba la frontera con la salvación. Kike, también cedido en el Poli Ejido, ya pasó por el mismo trance hace alguna jornada, cuando los almerienses certificaron matemáticamente el descenso.
Mención aparte y especial merece Onésimo, ex entrenador del Real Valladolid B, que consiguió el ascenso a Segunda división con el Huesca, algo que no pudieron lograr otros dos equipos de la comunidad, el Zamora y la Ponferradina, como tampoco pudieron ascender a Segunda B el Mirandés y la Arandina, impidiendo a su vez la permanencia de otro equipo vallisoletano, el C.D. Laguna, en Tercera división. Así pues, el C.D. Los Gatos de Íscar será el único representante vallisoletano en la división de bronce del fútbol español la próxima temporada.
Fotomontaje de portada (digival.es): Iván Hernández, Julián de la Cuesta y Gonzalo Vicente.
Fotografía superior: Toché, campeón con el Numancia y junto al también ex blanquivioleta Jacobo, durante un encuentro de la temporada que acaba de finalizar.