Se manejan en la banda derecha como Pedro por su casa. Se llevan de cine y eso se nota en el campo. Más aún cuando ahora parece que todo va rodado, que el Real Valladolid está tocado por una varita mágica. Que la nieve que este lunes caía sobre la ciudad mientras posaban para los fotógrafos es maná.
Pedro López y Pedro León se encuentran en un gran momento de forma y, gracias a los golazos que fabricaron ante el Dépor, personifican el estado de gracia en el que vive actualmente el Pucela. El lateral volvió a dibujar una obra de arte como ya hiciera la temporada pasada ante el Real Madrid. El interior se salió durante todo el partido ante los gallegos y puso la guinda a una gran actuación con un misil tierra-aire-tierra que está al alcance de muy pocos futbolistas.
Pero ninguno de ellos es amante de los focos. Quieren repartir su momento de gloria con los compañeros, con sus amigos. Precisamente ésa es una de las claves del buen momento que vive el equipo ahora. Fundamental cuando vienen mal dadas. "Desde que llegó Mendi el ambiente en el vestuario es excepcional y eso se nota en el campo. El de estos últimos partidos es el nivel que tenemos que mostrar", indica el valenciano, mucho más contento con su gol al Dépor que cuando logró batir a Casillas y su nombre dio la vuelta al mundo. "Aquel gol no sirvió para ganar y este sí". Pechito recogió el mal saque de Aranzubia y lanzó una vaselina que se coló por la escuadra y llevó al delirio a la grada. Y eso que todavía quedaba mucho por disfrutar. "Vi que tardaba un poco en llegar a la portería y probé fortuna. No perdía nada, porque si no entraba al menos finalizaba la jugada y daba tiempo al equipo a volver a colocarse".
En el palco de Zorrilla estaba Vicente del Bosque y a buen seguro que el seleccionador nacional tomó buena nota del estado de forma de los jugadores blanquivioleta. Uno de los que ya empieza a aparecer en las quinielas es Pedro León. No sólo por el golazo en el que superó a Luis Filipe con un autopase y lanzó un chut con la diestra que bajó del cielo como un obús. Durante todo el partido estuvo magnífico, también en tareas defensivas. "El momento de todo el equipo, a mí no me gusta personalizar, es muy bueno. Los nuevos hemos comprendido lo que quiere el entrenador y tenemos la confianza necesaria. Lo bueno que tiene el míster es que nunca dejará de exigirnos".
El muleño dedicó el gol, como siempre que consigue uno, a su hermano, fallecido hace tres años. Si continúa así, seguro que puede dedicarle muchos más entre asistencia y asistencia. Y ya lleva un montón de pases de gol. El posible interés de Del Bosque le ilumina los ojos, aunque no le hace volverse loco. "Ojalá sea así, es lo más grande para un jugador. Creo que pudo haberse fijado en más compañeros".
Fotografías: Pedro López y Pedro León posan en un nevado Zorrilla.