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Obituario: José María Lomo
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Si la vida fuera una competición de méritos profesionales, José María Lomo Garrote había ocupado desde hace muchos años los primeros puestos. Salmantino de nacimiento, se formó en el Hospital Clínico de Valladolid como médico residente y comenzó una carrera sanitaria que le ha llevado a ser uno de los más reputados traumatólogos dentro del ámbito deportivo en España.

El doctor Lomo ha fallecido este miércoles en Valladolid. Un adiós demasiado doloroso porque no solo despedimos prematuramente a un magnífico profesional, sino a una persona de gran humanidad que destacó, además de por su inteligencia, por estar siempre al lado de quien necesitaba su ayuda. 

Si la vida fuera una competición de bondad, José María Lomo Garrote iría sin duda en cabeza. Con ese compromiso que le llevó, por señalar una gota dentro del océano de compañerismo y amistad que demostraba cada día, a correr la Maratón de Nueva York en dos horas y media para contribuir a la causa de un amigo afectado por ELA. Así era el doctor, una persona extraordinaria que disfrutaba de la vida, un compañero divertido, amable, educado y sonriente, capaz de mejorar un día con una broma, siempre cerca.

Al Real Valladolid se entregó en cuerpo y alma. Tenía auténtica pasión por el Club, y su don de gentes le hizo ser un gran médico y un gran compañero. No solo eso, sino que también fue amigo de muchos de quienes le rodearon (futbolistas, cuerpos técnicos, profesionales médicos y muchos más, porque su puerta siempre estaba abierta para cualquiera que necesitara un consejo) una palabra que, cuando es sincera, tiene un valor incalculable.  

La huella que deja el doctor Lomo en Valladolid va a ser permanente. En el Hospital Clínico, en el Real Valladolid, en el grupo Recoletas del cual ha sido una figura clave en el área de traumatología, y en particular en la clínica Origen, de la cual era alma mater y director médico. Por donde ha pasado ha sido querido y respetado.

Por encima de todo, José María ha sido una persona enamorada de su familia, su prioridad absoluta, su razón de ser. Por eso, que estas palabras sirvan para guardar su recuerdo y acompañar, en el momento más duro, a su mujer Gemma y a sus cuatro hijos, Pablo, María, Sofía y Celia.  

Descansa en paz, querido doctor.