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Oldoni deja buenas sensaciones

El delantero brasileño marcó un gol, envió un obús al larguero, y mostró fuerza, carácter y buenos movimientos en el ataque blanquivioleta en su primer partido en el Estadio Zorrilla

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El brasileño Pedro Oldoni dejó buenas sensaciones en su debut ante la afición de Zorrilla. Siete días antes, en Almería, tuvo la ocasión de vestir la blanquivioleta, pero apenas tuvo oportunidad de tocar el balón. En los Juegos Mediterráneos, en pleno naufragio del Pucela (salió en el minuto 81, nada más marcar el Almería el 3-2), disputó un par de balones aéreos en la frontal y no entró en juego.

Pero este domingo, ante el Málaga, nada más salir en el minuto 63, su presencia en el campo llamó la atención. Salió con hambre de gol y con ganas de guerra. En seguida se puso de "9", aunque no se estorbó con Goitom. Al contrario. De hecho, el sueco pareció encontrarse más cómodo al retrasar unos metros su posición para ocupar el espacio en la media punta de Víctor, que había dado unos pasos atrás para intentar armar el juego en la medular. Y desde atrás, Goitom también llegó al remate, como en la jugada del gol blanquivioleta, en el que marcó Oldoni, pero él estaba detrás con la escopeta cargada.

En 27 minutos de juego, Oldoni demostró fuerza y agresividad. Salió a morder y en varias jugadas bajó a tapar las peligrosas salidas del Málaga. Incluso en una falta lateral visitante sacó a relucir su agresividad al agarrar a un central malagueño para estorbar su remate. Megía Dávila pidió tranquilizado al brasileño, aunque el árbitro fue el que acabó el partido desquiciado de los nervios.

En ataque, Pedro Oldoni se mostró como un delantero capaz de jugar de espaldas. Ante el Athletic, dos semanas atrás, vio el recital de Fernando Llorente en este tipo de juego y seguro que tomó buena nota. Su envergadura le da una gran ventaja en los envíos largos y si es capaz de ganar la posición al defensa, que le quiten el balón se antoja labor complicada.

Oldoni también enseñó su carácter. No se escondió entre los centrales en busca de un centro para rematar. Bajó a por el balón y se ofreció insistentemente a sus compañeros como alternativa.

Con los pies, Oldoni no se complica la vida. Si está en posición de remate, arma el pie rápidamente. No se lo piensa. Si el enemigo no está en el punto de mira, cambia el disparo por una apertura al extremo para rápidamente ganar el área en busca del centro. Son movimientos instintivos de un Killer.

Hambre de gol
Sin duda, lo que más llamó la atención de Pedro Oldoni fue su voracidad en el áera. Es el típico delantero que tiene el gol en la cabeza, que vive del gol. Goitom es capaz de vivir sin marcar. Al sueco le gusta caer a las bandas, abrir el juego, tirar desmarques para abrir el camino a sus compañeros. Oldoni no. Oldoni tiene el gol en la cabeza. Es un depredador del área. En la jugada del gol ante el Málaga, el remate era de Goitom, pero Pedro Oldoni se tiró con el alma para anticiparse al defensa y su compañero, y entre el hombro y la cabeza empujó el esférico para doblegar a Goiria. De hecho, en el campo pareció que Goitom, que había marcado los tiempos a la perfección, era el autor del gol. Pero no, el que marcó fue Oldoni. Ni marcó los tiempos ni el remate fue ortodoxo, pero el balón entró. A un rematador no se le pide más.

Más ortodoxo fue el voleón que enganchó nada más salir, pero el misil se fue al larguero. Los defensas del Málaga le cogieron la matrícula, pero no le pudieron parar más adelante.

En media hora, a los espectadores también les dio tiempo a cogerle la matrícula. Su primera impresión, apuntada queda, aunque sólo sea eso, una primera impresión.

Fotografías (Gonzalo Gete).