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LaLiga
¡Qué tarde la de aquel día!

Hace 61 años el Real Valladolid goleó al Tarrasa para asegurar el regreso a Primera

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En blanco y negro el Real Valladolid ha escrito páginas coloridas en su Historia. Esas tardes de gloria que pasan de generación en generación, que sobreviven en la cabeza de los más veteranos y que los más jóvenes descubren, a veces por casualidad, para profundizar en la raíces de un club nonagenario como es el Real Valladolid. Hoy, 12 de abril, se cumplen 61 años de uno de esos momentos difíciles de olvidar.

La temporada 1958-1959 el Pucela jugó en Segunda. Con dolor, ya que el descenso llegó tras 10 temporadas en la élite en las que parecía que el equipo de Valladolid sería un fijo ya que el equipo había completado grandes sesiones para llegar sin apuros a los últimos partidos. Pero aquel descenso sirvió para recordar los valores del equipo castellano, la humildad y el trabajo que lo deben impregnar todo. 

José Luis Saso, quien había asumido las riendas del banquillo en el tramo final del pasado curso, aceptó el reto de devolver al Real Valladolid a lo más alto. Benegas, Matito, Lesmes, el argentino Pontoni, Pereda, Tini, García, Ramírez, Mirlo, Peiró, Beascoechea y Morollón (quien acabó como pichichi) completaban el bloque principal de jugadores utilizados por el míster vallisoletano, unos nombres que en su mayoría han quedado en el olvido pero que a finales de los años 60 lograron el campeonato de Segunda División pero que, a buen seguro, eran recitados de carrerilla por los niños del ayer, los que hoy peinan canas.

Una temporada inmejorable

¿Quién no recuerda el ascenso de 2007 con Mendilibar? Hace algo más de diez años el Real Valladolid firmó una temporada de ensueño manteniéndose líder desde la jornada 15. Pues bien, en aquella de hace 61 años el Real Valladolid alcanzó el primer puesto en la jornada 6 y ya no lo soltó. Abrió con un empate la temporada y después siete victorias consecutivas para convertirse en el equipo a batir, con varias goleadas en ese primer tramo de competición como el 8-2 ante el Deportivo de la Coruña, 8-1 ante el Girona, y 4-0 para imponerse a un Sabadell que era el rival directo por el ascenso.

El pulso con el conjunto catalán se mantuvo hasta casi el final porque tan solo el líder lograba el ascenso a Primera, y el segundo jugaba la promoción (en aquel entonces la Segunda División estaba dividida en dos grupos). Exactamente hasta ese 12 de abril de 1959 en el que el Pucela recibía al Terrasa en el viejo José Zorrilla, en la penúltima jornada del campeonato y la primera ocasión que tenían los de Saso para proclamarse matemáticamente campeones. No se iba a desaprovechar.

Las fotos de aquel choque nos remontan a un estadio abarrotado. Cada uno, en nuestra mente, podemos viajar en el tiempo hasta el Paseo de Zorrilla e imaginar el ambiente que se pudo vivir en ese día clave en el que todo el esfuerzo, toda la ilusión, podía verse recompensada. El equipo no iba a defraudar y antes del descanso un esperanzador 2-0, gracias a los tantos de Matito y Ramírez, brillaba en el tablón. Pereda, Morollón y de nuevo Matito completaron la goleada para ese 5-0 que permitía a los blanquivioletas recuperar su lugar en la élite y levantar además el título de campeón de Segunda, copa que no se volvió a levantar hasta el mencionado 2007.