En los Anexos se respiraba un ambiente especial este lunes. La exhibición blanquivioleta en el Coliseum Alfonso Pérez tiñó de satisfacción el entrenamiento matinal del Real Valladolid, que afronta una semana importante con el choque copero del jueves ante el Atlético de Madrid y el liguero del domingo ante el Recreativo de Huelva.
Todas las miradas estaban puestas en los goleadores en Getafe, Ángel Manuel Vivar Dorado y Álvaro Rubio. El madrileño incluso ya fue abordado por los aficionados antes de pisar el césped de los Anexos para hacerse una fotografía con el héroe de este domingo. Un héroe tranquilo y pausado que no varió un ápice su comportamiento habitual. Cortesía, amabilidad y discreción. El centrocampista se destapó en la vuelta a la que fue su casa durante cuatro años con un partido completo aderezado con dos tantos, el segundo de auténtico crack. Una arrancada fulgurante de un tipo que se considera a sí mismo poco explosivo y que sorprendió a propios y a extraños con una demostración magnífica de potencia y calidad en la definición.
"Lo del doblete es casi anecdótico, lo importante son los tres puntos y, sobre todo, ver cómo se comportó todo el equipo. Todos los jugadores estuvimos bien, en nuestro sitio, sin estridencias, aunque demostrando que somos un bloque fuerte". Vivar Dorado, un jugador ejemplo de cómo cuidarse al máximo para prolongar la vida deportiva, atendió pacientemente los requerimientos de los medios de comunicación. "Estoy muy agradecido con el recibimiento que me brindaron en Getafe y con la ovación que recibí cuando marqué el segundo gol".
El centrocampista, que se ha hecho con la titularidad, valoró la evolución del equipo en los últimos partidos. "Hemos ganado en seguridad defensiva, lo que es importante porque da confianza a todo el equipo. En Getafe también estuvimos efectivos, algo que nos faltaba. Ahora nos queda la asignatura pendiente de ganar en casa".
El hombre de los golazos
Otro que también fue reclamado por los periodistas fue Álvaro Rubio, el hombre de los golazos. Marca pocos, pero cuando lo hace son de bandera. Como el que hizo la temporada pasada ante el Poli Ejido o como el que consiguió esta campaña en La Romareda. En Getafe culminó con un zurdazo a la escuadra un contragolpe letal. "Estaba bastante alejado de la jugada pero opté por acercarme al área porque había mucho espacio. Capdevila me vio y me escuchó muy bien y me dio un gran pase. La verdad es que quise tirar a ese palo porque el portero estaba escorado, luego tuve suerte porque salió a la escuadra".
Rubio estaba muy satisfecho porque el partido fue "uno de los mejores desde que llegué al Real Valladolid, muy completo por parte de todos durante los noventa minutos".
Fotografía: Vivar Dorado posa este lunes en los Anexos.