Djukic, enfadado con el partido de los suyos, considera que el Real Valladolid se ha demostrado a sí mismo que sin intensidad no es un buen equipo y no subirá a Primera División
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Miroslav Djukic estaba realmente enfadado. Con sus jugadores y consigo mismo. "Soy el primer responsable de que el equipo haya protagonizado un partido malísimo. Si somos inteligentes sacaremos la conclusión de que sin intensidad no somos nadie. Tenemos que tomarlo como una cura de humildad, es inaceptable que juguemos así".
El técnico, muy molesto, continuó con su argumentación. "Hemos sumado 82 puntos en la temporada porque nos hemos dejado la piel en el campo". Como había indicado instantes antes Carlos Terrazas, entrenador del Guadalajara, el contexto competitivo había influido demasiado en el partido, pero eso no era excusa para Djukic.
Ahora toca pensar en el Córdoba, rival en la primera eliminatoria del play-off, un conjunto "con mucha intensidad". A vida o muerte.