Los prolegómenos del partido ante el Club Deportivo Leganés estuvieron impregnados de un sentimiento muy especial. El Real Valladolid conmemoró el tradicional ‘Día de muertos’ mexicano con el objetivo de recordar a las personas que ya no están con nosotros pero que siempre nos acompañan a Zorrilla. El resultado final fue una victoria compartida por todos, una alegría común en un día tan especial.
De la mano de Tajín, uno de los patrocinadores del Club, se instaló un altar para honrar la memoria de todos aquellos abonados, jugadores, entrenadores y directivos fallecidos a lo largo de estos casi cien años de historia. A modo simbólico y en representación de todos ellos, en un listado elaborado por el reputado historiador blanquivioleta José Miguel Ortega, estuvieron presentes los expresidentes José Cantalapiedra, Gonzalo Alonso y Marcos Fernández; los exentrenadores Antonio Barrios, Antonio Ramallets y Vicente Cantatore; los exjugadores Fernando Sañudo, José Luis Saso, Francisco Lesmes, Román Matito, Julio Losco, Isidoro Lasala, Gerardo Coque, Julián Vaquero, Emilio Morollón, Pedro Marañón, José María Lizarralde, Eduardo Endériz y Antonio ‘Toño’ Díez, y el exempleado Tomás Martín.
Fueron muchos los aficionados que se acercaron a los exteriores de la zona este del Estadio para recortar con todo el cariño y el respeto a los que ya no están físicamente. Se colocaron flores cempasúchil, típicas en el ‘Día de Muertos’ mexicano, y tarjetones para honrar la memoria de los que nunca dejarán de acompañarnos. Hoy volvieron a animar desde el cielo y fueron clave para el triunfo, como tantas veces ha ocurrido en Zorrilla.