1-0: El Pucela se ahoga en el charco de El Arcángel
En la primera parte, mientras el terreno de juego aguantó el diluvio, el Real Valladolid fue mejor que el Córdoba, pero tras el descanso el césped se convirtió en una piscina y se ahogó con un gol en propia puerta de Pe&
La lluvia fue protagonista del partido (o lo que fuere) que en la tarde de este sábado se disputó en el Estadio El Arcángel, donde el Córdoba ganó al Real Valladolid por 1-0, con un gol en propia puerta del lateral izquierdo blanquivioleta Carlos Peña en el minuto 81.
Antes de comenzar el partido, las puertas del cielo se abrieron en Córdoba y la lluvia descargó con fuerza. En un primer momento, el drenaje del campo de El Arcángel aguantó y, mientras lo hizo, el Real Valladolid fue superior al Córdoba porque sometió al equipo local a una presión de la que los andaluces no supieron zafarse. El Pucela, bien plantado en el campo, mostró la suficiente jeraquía y peligro en el área rival como parar encarrilar el encuentro. El portero cordobés, Alberto, frenó al Real Valladolid en dos ocasiones de Javi Guerra (además de un posible penalti al delantero malagueño en el minuto 12), y en otra más de Álvaro Antón. Pero el gol no llegó, a pesar de haber hecho merecimientos para retirarse al descanso con ventaja.
Tras el descanso, el terreno de juego de El Arcángel se convirtió en un puro charco, más acentuado en unas zonas del campo que en otras, con lo que el fútbol se acabó y dio paso a otra cosa, a "otro fútbol" de patadón y tentetieso, de una lucha espartana para mantenerse en pie, para tratar de avanzar con el balón un metro. Y ahí el partido se igualó porque dejó de estar en el sitio que le interesaba al Real Valladolid.
Mediada la segunda mitad, Abel Resino pidió al colegiado navarro Iglesias Prieto que diera por concluida aquella pantomima de partido de fútbol, pero en este circo, en lo que menos prima es el aficionado, en este caso estafado, el colegiado miró hacia al otro lado y aquella mezcla de waterpolo y fútbol siguió hasta el pitido final. Tampoco el riesgo de lesiones para los futbolistas se tuvo en cuenta. Parece que había que acabar por el artículo 33 y se acabó. Y aquí paz y después gloria.
Cuando un partido se convierte en un tiro al aire puede pasar de todo y pasó que a diez minutos del final, para convertir la noche cordobesa en aciaga para los vallisoletanos, un centro del Córdoba fue desviado por Peña y Jacobo no pudo evitar el gol en la propia puerta blanquivioleta.
El empate le hubiera dado argumentos al Real Valladolid para poner de manifiesto el disparate que tuvo lugar esta tarde en Córdoba al jugarse un partido en un terreno de juego impracticable, ganara quien ganara. Con la derrota, el Pucela tendrá que callar para que la queja no suene a justificación. Tras la derrota sólo quedan los fríos números. Toca hablar poco y trabajar mucho.
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Fotografías (Ammedia). Las imágenes ponen de manifiesto el estado del terreno de juego en el que se disputó la segunda parte del partido Córdoba - Real Valladolid.