El Real Valladolid plantó cara al Valencia este domingo en Zorrilla y sumó un punto más en su larga carrera de fondo por evitar el descenso a Segunda división. Sin duda, un punto valioso porque enfrente tuvo a un equipo poderoso, que se adelantó en el marcador en un buen comienzo de partido. Pero este Pucela, con sus armas, humildes pero siempre sobreexplotadas, no solo plantó cara al rival, sino que poco a poco le fue comiendo terreno para acabar empatando primero y dominando el partido después, tras la expulsión de Cissokho en el minuto 65, en la jugada que dio origen al gol del empate de Víctor Pérez desde el punto de penalti.
El francés Cissokho fue protagonista del partido: en el minuto 14 marcó el 0-1 en una falta lateral enviada por Guardado al segundo palo, donde el lateral izquierdo valenciano ganó la acción a zagueros y portero, y cabeceó a bocajarro. Y en el minuto 64, Omar le devolvió la moneda al francés al ganarle la posición en un balón en profundidad y Cissokho cometió penalti cuando Omar iba a fusilar a Diego Alves, por lo que fue expulsado. La pena máxima fue transformada de forma inapelable por Víctor Pérez y puso el 1-1, con 25 minutos por delante y el Real Valladolid con un jugador más.
El partido tuvo tres fases. En la primera media hora, el Valencia impuso su poderío. Los de Pellegrino entraron al partido con mucho empaque y el Real Valladolid solo pudo multiplicarse para achicar el agua. Y lo consiguió, de tal forma que solo hincó la rodilla a balón parado. Parejo envió una falta al larguero y en la continuación de la jugada, Guardado botó otra falta lateral que dio origen al gol de Cissokho. Pese al dominio "ché", fueron las dos únicas ocasiones de gol generadas ante Dani, lo que habla muy bien del esfuerzo blanquivioleta para multiplicarse en labores defensivas, con una zaga en la que Carlos Peña se convirtió en el sustituto perfecto de los lesionados Valiente y Sereno.
Segunda fase
La segunda fase comenzó en el minuto 30. Bueno mandó un disparo desde fuera del área al palo y la fe blanquivioleta se despertó: no solo era capaz de aguantar el tirón, sino que podía hacer daño a un Valencia que había salido al campo como un grande. Tras el descanso, el Real Valladolid dio un paso más hacia delante y se hizo con la posesión, pero sin hacer daño a un Valencia que empezó a sentirse cómodo. Pensó que podía ganar con la ley del mínimo esfuerzo, dejando hacer a un Real Valladolid que parecía inofensivo, pero cuando se quiso dar cuenta saltó un chispazo y el Valencia se electrocutó: 1-1 e inferioridad numérica.
Con 25 minutos por delante, el Real Valladolid hizo una lectura perfecta del partido: a través de posesiones largas consiguió meter al Valencia en su campo y evitar las contras. Aseguró la salida de balón y cuando abrió el campo llegó con claridad al campo de un Valencia que no tenía argumentos para llegar al área de Dani. Sin generar ocasiones de gol, el Pucela sí daba la impresión de poder un segundo zarpazo, sobre todo con la salida de Rubén Peña, que por la banda derecha hizo daño en un par de llegadas. Con un poco más de pegada el Real Valladolid podría haberse llevado el partido perfectamente.
En los cinco últimos minutos, el Valencia, como un gigante herido, sacó fuerzas de flaqueza y consiguió meter el miedo en el cuerpo al Pucela, sobre todo con envíos de Guardado que eran puñales al corazón del área.
Al final, empate. Quizá un empate que no deje contento a casi nadie o del que ambos equipos se puedan sentir satisfechos. Desde luego, el Real Valladolid puede hacer una lectura del encuentro con la cabeza muy alta porque enfrente tuvo a un gran equipo y estuvo más cerca de ganar que de perder. Y todo por su propio mérito.
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Fotografía (Ángel Becerra): Los jugadores del Real Valladolid celebran el gol; a la derecha, el ex blanquivioleta Barragán.
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