El Real Valladolid despidió la Liga regular este domingo en Zorrilla con una derrota por 1-3 ante el Guadalajara, que aprovechó un partido absurdo para llevarse la victoria para la Alcarria.
Pocas veces un equipo de fútbol habrá hecho un esfuerzo tan inútil para ganar. El resultado de Balaídos estaba cantado y el encuentro entre el Real Valladolid y el Guadalajara solo daba de sí para evitar lesiones y sanciones y que algunos jugadores de los menos habituales dejaran ver su momento de forma en caso de que su concurso sea necesario en los play-off, en cuya primera entrega el equipo blanquivioleta se enfrentará al Córdoba, con el primer partido en El Arcángel este miércoles a las 22 horas y definitivo en el Estadio Zorrilla.
Pese a que el encuentro no requería ni el más mínimo esfuerzo por su inutilidad, Djukic quiso ganar para cumplir su parte del papel en la comedia y metió a seis titulares habituales en el once: Jaime, Balenziaga, Jesús Rueda, Peña, Nafti y Óscar. Junto a ellos, dos jugadores que han jugado bastantes minutos, como Bueno y Jofre, y acompañados por Juanito, Baraja y Marquitos, futbolistas que se han pasado toda la Liga en el banquillo y para los que los minutos de esta noche fueron una buena puesta a punto imprescindible.
Fotografía (Gonzalo Martín Velasco): Equipo titular del Real Valladolid ante el Guadalajara.
El encuentro comenzó como cualquier otro partido del Real Valladolid. Con Óscar en plan magistral, el Pucela se dio un festín de juego y ocasiones, aunque solo el salmantino acertó a marcar en el minuto 5. Pero una falta lateral cabeceada por Javi Soria a la media hora de juego dio el empate a un Guadalajara, que se asentó en el terreno de juego.
Para poner más cosas absurdas en la coctelera, la grada se inquietó como si al Real Valladolid se le estuviera escapando el ascenso directo y en Zorrilla se instaló un ambiente de nerviosismo, que se trasladaba del campo a la grada y de la grada al campo.
En los primeros compases de la segunda parte, la cosa empeoró con dos goles más del Guadalajara, uno de falta directa magistralmente ejecutada y otro más en una jugada individual más propia de la Champions que de la Liga Adelante. Total, 1-3.
Mientras el Córdoba cargaba las pilas en Vigo, en Zorrilla el ritmo se aceleraba, cada vez con más madera en el campo, puesto que entraron Sisi y Nauzet, más Javi Guerra, que había salido por Óscar en el descanso.
Total, que el Real Valladolid, que sabía que de nada le valía ganar, quiso remontar de forma heroica un 1-3, sin saber ni cómo ni el porqué. Se dejó todo lo que tenía, pero no lo consiguió en un ambiente cada más raro.
Capítulo cerrado. Subió el Celta y ahora solo queda felicitarle y pensar en el play-off, en el que el Real Valladolid volverá a recuperar su identidad y ofrecerá la mejor de sus versiones para intentar ascender.
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Fotografía (Gonzalo Martín Velasco). Javi Soria corta un avance de Marquitos.
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