El Real Valladolid doblegó en la noche de este martes al F.C. Barcelona B por 1-3 en el Miniestadi en un gran partido de fútbol, disputado a tumba abierta entre un filial lanzado al ataque en busca de una victoria a la desesperada y un Pucela que lejos de rehuir el cuerpo a cuerpo, se entregó a un intercambio de golpes en el que ganó por K.O.
El encuentro fue vibrante, con dos equipos desatados hacia la victoria. A cada ataque de uno, respondía el rival con un contraataque eléctrico. De esta forma, las oportunidades fueron desgranándose en cada portería y los porteros tuvieron que emplearse a fondo, especialmente el azulgrana, que se exhibió en los primeros disparos del Real Valladolid, con marchamo de gol.
Hernán Pérez, en una tarde inspirada, pleno de potencia para desbordar y clase en el regate, fue letal para el filial azulgrana, que no encontró la forma de pararle.
El Pucela encarriló pronto el partido (minuto 12) en una acción desafortunada del zaguero catalán Gerard Gumbau, que empujó a bocajarro un cabezazo de Óscar en un intento de sacar el balón ante la acometida de Roger para empujarlo.
El 0-1 no frenó el partido. Al contrario. El Barça insistió en el ataque, pero el Real Valladolid no se encerró: buscó una y otra vez el segundo tanto que podía dar la puntilla al partido.
Tras el descanso, el partido volvió a la locura. Ataque y contrataque. Robos del balón y rápidas transiciones para buscar la portería contraria. En esta ruleta rusa, el Real Valladolid estuvo mucho más cerca de marcar el segundo que de encajar, pero se encontró con el empate de Dongou a la hora de partido.
Pero la contestación del Pucela fue demoledora. Hernán Pérez arrancó por enésima vez desde la banda derecha, dejó a su par en cuneta y, con poco ángulo, en vez de un centro que nunca encontraba rematador, se sacó de la chistera una vaselina impresionante sobre el arquero azulgrana para marcar un gol de bandera, pañuelos blancos y vuelta al ruedo. Un golazo.
El segundo tanto del Real Valladolid, nada más haber empatado, sí hizo daño al Barça B, que empezó a ver cómo el partido se le escapaba y con él, muchas de sus opciones de mantenerse en la Liga Adelante.
Finalmente, Jeffren, que había salido en la segunda parte, se sacó un disparo seco desde la frontal del área con la zurda para marcar otro golazo y sellar la victoria definitiva con el 1-3. Un triunfo justo, de mucho mérito, y que deja muy buenas sensaciones en muchos aspectos, aunque cabe destacar el físico, donde el Real Valladolid dio un recital para aguantar un partido muy exigente y batallado a un ritmo eléctrico.
La próxima cita del Real Valladolid será en Zorrilla ante el Real Zaragoza, en partido correspondiente a la antepenúltima jornada que se disputará el domingo, a partir de las 18 horas.
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