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3-1: El Pucela se desangra en el Calderón

El equipo blanquivioleta mereció irse al descanso por delante ante el Atlético de Madrid, pero falló claras ocasiones y se vio lastrado por los errores arbitrales

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El Pucela se desangró en el Calderón. Ni tuvo suerte en las áreas ni con la labor arbitral, que durante la primera parte no señaló lo que en el campo parecieron dos claros penaltis que surgieron fruto del mayor empuje blanquivioleta: el primero por mano de Cabrera en el minuto 10 y el segundo de Ujfalusi en una zancadilla a Manucho. En la segunda parte, con 1-0, el colegiado señaló un fuera de juego inexistente al angoleño cuando se plantó ante De Gea y fue empujado por detrás.

La diosa fortuna estuvo esta noche del lado del Atleti. El Real Valladolid, interpretaciones arbitrales al margen, hizo todo para irse a la caseta por delante. Tuvo más empuje que su rival y fabricó más ocasiones de gol. Manucho no llegó a empujar un centro de Diego Costa en el minuto 9; De Gea evitó el gol en tiro de Pelé en una gran parada que continuó Diego Costa con un centro que Borja no llegó a empujar con el portero rojiblanco batido; y el joven arquero local volvió a realizar un paradón a gran disparo de Manucho.

Pero el balón no quiso entrar. El Real Valladolid había merecido el gol, pero no llegó. Sin embargo, el Atlético de Madrid, que en toda la primera parte estuvo a remolque y sólo había conseguido fabricar un remate franco de Cabrera que paró Jacobo, se encontró con un gol que no había merecido en el minuto 41, cuando Juanito acertó a empujar en el área pequeña con un centro de Jurado desde la derecha, que robó el balón a Pelé tras una segunda jugada a la salida de un córner que había forzado Jacobo al desviar con una buena parada una falta directa venenosa de Forlán.

Verse por detrás cuando no lo había merecido hizo mucho daño al Pucela y permitió al Atlético de Madrid jugar con mucha más tranquilidad y precisión en su juego. Nada más arrancar la segunda mitad, Jacobo evitó el segundo gol a tiro de Forlán y a continuación Manucho se anticipó a una mala salida de De Gea, en el único error de una actuación impecable del cancerbero revelación de la temporada, pero su cabezazo salió fuera por verdadera mala suerte.

Con el paso de los minutos, el Atlético se agigantó en la misma proporción que el Real Valladolid se veía cada vez más impotente de crear peligro. Mediada la segunda mitad, el partido entró en su fase definitiva. Cuando el Pucela estaba levantándose para ir a por el empate se encontró con dos nuevos hachazos: gol de Jurado en el minuto 67 y gol de Forlán en el 73.

El Real Valladolid, mientras se le iba a la vida, hizo el gol que había buscado en el minuto 73, obra de Sesma, que remachó un disparo a la cruceta de Manucho. Sesma acababa de entrar en el campo por Luis Prieto, al mismo tiempo que Nauzet entró por Baraja en un intento por remontar a la desesperada.

El gol blanquivioleta, que debió llegar en la primera parte, que mereció el Pucela en la primera parte, apareció muy tarde, demasiado tarde. La herida ya era demasiado grande para taponarla y el Pucela se desangró.

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