Llorente marcó la diferencia en el partido Real Valladolid - Recreativo. Es cierto que los partidos los ganan y los pierden los once futbolistas y que los delanteros están precisamente para marcar los goles, que deben ser la rúbrica al trabajo colectivo de todos sus compañeros, pero el delantero de Hondarriba, pichichi ya del equipo con ocho goles, fue absolutamente decisivo en la victoria por 3-1 del equipo blanquivioleta sobre el Decano del fútbol español, sobre todo porque dos de los tres goles llegaron fruto de su picardía.
Joseba abrió el camino de la victoria en el minuto al culminar una jugada de tiralíneas del Real Valladolid, que sacó el balón desde atrás, Sisi dejó para Víctor al primer toque y el central Cáceres, en vez de ir a por el balón, reculó. Un suicidio. Víctor levantó la cabeza, abrió para Capdevila y el centro al corazón del área fue letal. La primera muesca en el cartuchera del pistolero.
Antes de ese 1-0, el Recreativo había salido mandando y había gozado de una gran ocasión en un disparo a bocajarro de Sinama Pongolle que atajó felinamente el arquero palentino.
La primera ventaja tranquilizó al Real Valladolid, que en el resto de minutos de la primera parte cuajó un partido notable, moviendo el balón con rapidez y dando la sensación de peligro constante ante la portería de Sorrentino.
Curiosamente, el 2-0 no fue una obra de arte, sino fruto de la inteligencia de Llorente. Rafa -que, lesionado, dejó su puesto a Alexis antes del descanso- despejó y Joseba literalmente robó la cartera a los dos centrales del Recreativo: fue a por el balón como una bala, lo controló fuera del área, se internó y cuando pisó el terreno de la verdad cruzó el esférico de forma imparable. El segundo chicharro en la cuenta de Joseba Llorente. En el minuto 22, 2-0. Ni los más viejos del lugar lo recordaban.
El Recre contestó con una ocasión clarísima de Camuñas, que se resbaló en el mano a mano con Sergio Asenjo. Pero fue un espejismo porque el Real Valladolid siguió trenzando un fútbol de alta escuela, que debió cerrar el partido con un tercer gol. De hecho, Víctor tuvo dos ocasiones muy claras en los minutos 31 y 35.
El Recre entra en el partido
Pero el partido tomó un nuevo rumbo antes del descanso. Una falta de entendimiento entre Asenjo y Marcos dejó el 2-1 en bandeja a Camuñas.
En la segunda parte el Real Valladolid sufrió como nunca, a pesar de comenzar con un centro de Sisi que se estrelló en el palo con el portero batido. El Recreativo, con dos hombres de refresco, consiguió poner muy nervioso al equipo de Mendilibar, que por momentos se mostró desdibujado e impreciso en todas sus líneas, aunque la tranquilidad de García Calvo y Asenjo consiguieron capear el temporal en algunas llegadas peligrosas del equipo onubense, que tuvo su mejor ocasión en un centro de Camuñas que no pudieron empujar por centímetros ni Sinama Pongolle ni Javi Guerrero.
Óscar Sánchez, en un buen contraataque, pudo certificar la victoria en el minuto 70, pero envió fuera un excelente servicio de Llorente. Esa jugada supuso el último punto de inflexión para el partido porque el Real Valladolid, a duras penas, consiguió alargar más las posesiones y el Recreativo acabó cayendo en muchas faltas que contribuyeron a que el encuentro fuera languideciendo para beneficio blanquivioleta. En esta labor se mostró especialmente afortunado Borja, que relevó a un cansado Víctor en la recta final.
Cuando los corazones vallisoletanos se aprestaban a los últimos minutos de sufrimiento, Sergio Asenjo sacó con su potencia habitual y aquello se convirtió en una asistencia de gol porque Llorente, siempre el más listo de la clase, intuyó que los centrales se iban a comer el balón, les ganó la espalda y se plantó con el balón ante Sorrentino. No falló. Hat-trick en Primera de Joseba Llorente. Noveno puesto y 24 puntos al final de la primera vuelta. Ahí queda eso. El fútbol es para listos y Joseba es más listo que el hambre.
Fotografía (Gonzalo Martín): Joseba Llorente, el hombre del partido Real Valladolid - Recreativo.