Real Valladolid y Numancia parecen haberse especializado en rentabilizar al máximo las entradas que pagan los aficionados para ver los partidos que los enfrentan. Si el partido de ida fue una oda a la locura (4-5), el de vuelta no quiso ser menos. Así, y tras una primera parte más bien anodina, Los Pajaritos se convirtió en un manicomio tras la reanudación, un manicomio que se saldó con un punto para cada equipo.
La primera parte estuvo marcada por la presión en defensa y las imprecisiones en ataque de ambos conjuntos, lo que evitó que hubiera un claro dominador y que apenas hubiera juego de toque sobre el césped de Los Pajaritos. Cuando lo hubo, el Pucela fue el encargado de llevar la manija. Con la alineación habitual, los de Abel Resino trataban de presionar la salida de balón de los numantinos, quienes optaban por el juego directo en busca de Ibrahima. El delantero tuvo las dos primeras ocasiones para los locales en el ecuador de la primera parte, con dos disparos que detuvo Javi Jiménez, el segundo de ellos en un mano a mano que resolvió de manera magistral el riojano.
Antes de que apareciera en escena Ibrahima, el Real Valladolid había rondado el gol con una volea lejana de Peña que blocó con apuros Lafuente y con un cabezazo a la salida de un saque de esquina que Jordi no dirigió bien por un metro. El Pucela buscaba tocar, aunque no lo tenía fácil por el trabajo numantino. Barragán y Nauzet se asociaban en la derecha para dar la mayor sensación de peligro, aunque fue por la izquierda cuando llegó una de las ocasiones más claras de la primera parte.
Sisi apuró hasta la línea de fondo en un buen contragolpe y Nauzet estrelló su disparo en el lateral de la red. Y es que, al igual que los blanquivioleta, los de Unzúe presionaban arriba y, al mismo tiempo que dificultaban la salida de balón, dejaban espacios. Así se volvió a poner de manifiesto en la última ocasión antes del descanso, con Peña como director de orquesta desde la zurda y con Nafti, en una posición ventajosa, disparando al lado del palo después de que el balón tropezara en un defensa local.
Minutos locos
La segunda parte pareció comenzar por los mismos derroteros, pero en una buena jugada el Pucela creó superioridad en la banda derecha. Como tantas otras veces, Barragán se desdobló e hizo dudar al lateral el tiempo suficiente para que Nauzet levantara la cabeza y viera cómo Óscar entraba en el área como una moto. Resultado: gol. Golazo. 0-1 y comenzaba un nuevo partido con el quinto tanto del salmantino y la undécima asistencia del canario.
Los nervios comenzaban a aflorar en el lado numantino, tanto en la grada como en el campo, pero el Pucela no supo o no pudo aprovecharlo puesto que rápidamente Del Pino igualó la contienda tras quedarse solo ante Javi Jiménez y batirle por arriba en su salida. El partido entraba en una fase loca, vertiginosa, de infarto. Parecía el partido de ida. Culebras marcaba en propia puerta tras un saque de esquina botado por Nauzet y, apenas dos minutos después, Ibrahima volvía a colocar el empate al aprovechar sin marcaje un centro desde el córner del incombustible Barkero.
El ariete numantino adelantaba a los suyos por primera vez en el marcador gracias a un potente derechazo desde la frontal y Nauzet colocaba el definitivo 3-3 gracias a un penalti por claras manos de Culebras en la acción tonta del partido. La emoción se mantuvo hasta el final y el encuentro pudo haber caído de cualquier lado. El colegiado no señaló un posible penalti sobre Javi Guerra y, ya en el descuento, anuló un tanto a Nagore por fuera de juego.
El empate sirve para que el Real Valladolid encadene su octava jornada sin perder y para que continúe en zona de play off. Este miércoles, en Zorrilla, toca continuar la buena racha de victorias en casa ante el Córdoba.
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Fotografías (Ammedia). En Portada: Sisi protege el balón ante la presión de Dimas. Arriba: Jordi reclama una falta de Barkero sobre Nauzet.
El Real Valladolid repitió el once inicial que jugó de salida ante el Barcelona B: Javi Jiménez, Nafti, Nauzet, Barragán, Jordi, Juanito, Peña, Javi Guerra, Sisi, Baraja y Óscar. En la recta final del encuentro entraron Matabuena por Nafti, Jofre por Óscar y Álvaro Ántón por Nauzet.
Más de medio millar de aficionados blanquivioleta acompañaron al Pucela en Los Pajaritos.
Javi Guerra estuvo muy vigilado por la defensa numantina y no pudo continuar su racha goleadora de los últimos partidos.
Este disparo de Nafti que se fue rozando el palo y disparo de Nauzet que también rozó el poste fueron las mejores ocasiones del Real Valladolid y una primera parte muy cerrada, pero en la que el Pucela tuvo el partido bajo control.
Del Pino en la banda derecha y Cedric en la banda izquierda, con Ibraima como estilete, dieron mucho trabajo la defensa vallisoletana en la segunda mitad, mientras que Barkero, el verdugo de los blanquivioleta en la primera vuelta, estuvo más apagado.
Baraja volvió a ser la referencia vallisoletana a la hora de dar salida al balón desde atrás.
Barragán felicita a Óscar tras el primer gol del partido.
Del Pino eleva el balón ante la salida de Javi Jiménez para anotar el 1-1.
En un córner, Culebras marcó este tanto en propia puerta que pudo el 1-2 en el marcador.
Ibraima empujó el 2-2 a la salida de un córner.
Ibraima batió por segunda vez a Javi Jiménez con un disparo cruzado desde la frontal que entró pegado a la cepa del poste. Era el 3-2.
Nauzet, que había fallado un penalti ante el Barcelona B, asumió la responsabilidad de lanzar la pena máxima que cerró el marcador en Soria con el 3-3 definitivo.
En la imagen, Óscar, que marcó el primer gol de un sensacional cabezazo, se emplea en labores defensivas ante la presencia del goleador soriano, Ibrahima.
Jofre relevó a Óscar en el minuto 83; cuatro minutos Abel Resino había metido a Matabuena por Nafti y, en el minuto 88, Álvaro Antón entró por Nauzet.