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Carlos Suárez y Agapito Iglesias, unidos en la tensión

Ambos presidentes, codo con codo, vivieron con intensidad y máximo respeto el partido

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No fue un encuentro de famosos en el palco del Estadio Zorrilla. Más bien de incondicionales, de los habituales, dispuestos a empujar como el resto de aficionados para llevar al Pucela a la victoria, aunque, por supuesto, con el corsé del protocolo, que impide exteriorizar los sentimientos y que sólo se desata, en un acto impúdico, cuando llega el gol.

Sin duda, los que más sufrieron fueron los presidentes, que vivieron juntos el partido en la primera fila. Al menos, Agapito Iglesias, propietario y presidente del Real Zaragoza, estaba acompañado por el director general maño, Gerhard Poschner, para comentar alguna jugada, y lo mismo Carlos Suárez, que a su izquierda siempre tiene al alcalde, Javier León de la Riva, para cruzar una mirada cómplice o un comentario a media voz. Y junto al alcalde, siempre, Ramiro Ruiz Medrano, el presidente de la Diputación Provincial, ambos incondicionales del Pucela y que rara vez se pierden un partido en Zorrilla.

También en la primera fila estuvieron otros directivos de ambos equipos. Por el Real Valladolid asistieron Rafael González-Aller, Mario Pascual, Ramón Maroto y Jacobo de Salas. Cerca de ellos presenciaron el encuentro otros responsables de la entidad aragonesa como Francisco Checa, el secretario general, o el ex jugador Carlos Cuartero, responsable del área social.

Políticos como Alfredo Blanco, Alejandro García, Álvaro Abril, Luis Vélez, José Antonio González o Pascual Fernández, apoyaron al equipo desde el palco junto a responsables de patrocinadores del Club, como Caja Duero, Eminasin, El Norte de Castilla, Grupo El Árbol, Valladolid Wagen o ISS Catering, o colaboradores de la Fundación Real Valladolid, como Ibermutuamur o la Universidad de Valladolid, acompañados por el director de la entidad sin ánimo de lucro que lleva el nombre del Real Valladolid, José Carlos Muñoz.

Sí llamó la atención una ausencia: la de Tomás Rodríguez Bolaños. El que fuera alcalde socialista de Valladolid durante 12 años y bajo cuyo mandato se construyó el Estadio Zorrilla tenía un poderoso motivo para faltar a una cita ineludible en su agenda desde hace que aquel 20 de febrero de 1982 se inauguró la instalación municipal. Y es que el dirigente del PSOE ya está en Costa Rica, donde ha emprendido una nueva etapa personal para poner punto final a décadas de servicio a la sociedad vallisoletana y española desde la política. Irene Santamaría, siempre al lado de su esposo, estuvo acompañado por su hijo Jorge en esta ocasión. Irene viajará a Costa Rica en unos días. El Real Valladolid les desea que la nueva experiencia sea enriquecedora; hasta su regreso, el palco de Zorrilla les echará de menos.