La expedición blanquivioleta llegó al Champneys Springs Health Resort tras diez horas de viaje por aire y carretera
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La jornada empezó temprano. Todos los integrantes de la expedición blanquivioleta estaban citados a las 10,30 horas en la Residencia de Jugadores del Real Valladolid para viajar en el autocar oficial hasta la terminal 1 del aeropuerto de Madrid Barajas. Facturar el equipaje, comer y volar hacia Gatwick a las 15,20 horas. Como es habitual en estos casos, se partió con algo de retraso (veinte minutos) y se llegó a uno de los aeropuertos londinenses a las 16,30 hora local, una hora más en España.
Fotografía: Pedro López, con su alegría habitual, antes de facturar en Barajas.
Varios integrantes de la expedición -no todos- lucieron en Gatwick una mascarilla que previamente había entregado el doctor Pablo Grande como recomiendan las autoridades sanitarias internacionales en los lugares con mayor aglomeración de personas. No en vano, Inglaterra es el país europeo con más casos detectados de Gripe A. Fue una estampa curiosa, desde luego. Alrededor de veinte grados centígrados y más claros que nubes en el cielo recibieron al Real Valladolid en Londres tras un vuelo sin ningún contratiempo.
Fotografía: Miembros de la expedición, algunos con mascarilla, recogen el equipaje en Gatwick.
Apenas cuarenta minutos después, una vez superado el control de pasaportes en la frontera y recogido el equipaje, el equipo ya estaba montado en un autocar con destino a Ashby de la Zouch, el que será el cuartel general blanquivioleta durante los próximos diez días. Como era previsible, un atasco retardó una hora la llegada al Champneys Springs Health Resort, por lo que se anuló el entrenamiento inicialmente programado en el remoto caso de que no se llegara con retraso.
Fotografía: En portada, el Real Valladolid, a su llegada al Champneys Springs Health Resort de Ashby de la Zouch; arriba, Sesma, Aridane y Nauzet, en el control de pasaportes en Gatwick.