El Real Valladolid Promesas no estuvo cómodo sobre el terreno de juego pesado de O Couto, donde el Ourense CF hizo valer el gol inicial de Gabri Palmás. “Sabíamos que teníamos el hándicap del campo. Vinimos ayer a ver cómo estaba y el estado era delicado. Había algunas zonas que iban a quedar impracticables, como los pasillos laterales, pero la zona central iba a aguantar un poco y serviría para conectar. No me gustaron los primeros treinta y cinco minutos por la interpretación, pero sí la segunda parte. Si no consigo trasladar a los jugadores lo que tenemos que hacer en un campo así, la responsabilidad es mía”, explicó Julio Baptista tras el partido.
El técnico blanquivioleta comentó que su equipo fue de menos a más y lamentó que no hallara el premio del gol. “El resultado justo hubiera sido el 1-1. Ellos interpretaron mejor al principio y consiguieron sacar mejor el balón por los pasillos laterales, pero no hubo control de ningún equipo. Después interpretamos que daba para circular los primeros pases e intentar avanzar un poco más con centrales y que la línea de los centrocampistas estuviera más cerca de los delanteros”, analizó.
Así, los cambios en el descanso dieron otro aire al Promesas, que ganó más presencia: “Metimos a Koke y a Maroto para tener un poco más de control en el centro del campo. A partir de ahí el equipo comenzó a crear. El equipo tuvo el control del juego y empezó a atacar. Muchas acciones se iban porque no había precisión porque el balón botaba y se iba. En un campo así es difícil generar”.
Pese a la derrota, Baptista aseguró que “es un momento de tranquilidad y levantar la cabeza”. “Sabíamos que iba a ser muy difícil. Tenemos que adaptarnos lo máximo posible. Salimos con la cabeza alta por haber competido bien y ahora a seguir adelante”, finalizó.