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La anécdota de ser séptimos

Mendilibar, que vivió el partido junto al túnel de vestuarios, destaca el buen momento del equipo pero advierte de que aún queda mucho camino por recorrer hasta la permanencia

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Fiel a su costumbre, Mendilibar apuraba al máximo su salida al terreno de juego cuando el estruendo de la grada le hizo saber que Llorente había inaugurado el marcador. Todavía estaba el míster en las escaleras que dan acceso al túnel de vestuarios y su equipo ya iba por delante del Espanyol. Era un partido especial para el técnico, puesto que su expulsión en el encuentro de Copa del Rey ante el Atlético de Madrid le obligó a ver el partido en la grada. A su lado, Óscar Fernández, el utillero que sirvió de mensajero entre Mendilibar y Ángel Félix.

"Vas a tener que ver todos los partidos en la grada", le dijo un periodista nada más hacer acto de presencia en la rueda de prensa. "Joder, ya estamos. Conmigo en el banquillo no nos ha ido tan mal, ¿no?", espetó el entrenador despertando las carcajadas de los comunicadores. Y llegó el momento de analizar el partido y, en primer lugar, el gol de Llorente. "No lo he visto, la verdad, y es algo que no está preparado. Sí ensayamos los desplazamientos largos, pero no me voy a echar flores: de ahí a que se consiga gol... Si se ha logrado es porque tenemos un delantero que pelea todos los balones y va de verdad". Llorente y Víctor habían comentado la jugada en el túnel antes el partido, el mismo túnel que ayer fue protagonista por la presencia de Mendilibar muy cerquita de allí. El nueve se encontraba "con chispa" y pidió un balón largo que convirtió en oro.

"Llorente está enrachado pero yo normalmente siempre estoy contento con él, aunque no haga goles. Su trabajo es muy importante para el equipo". Mendilibar se mostró satisfecho con el rendimiento de todos los jugadores, sobre todo porque el Real Valladolid "ha cogido seguridad y apenas nos hacen ocasiones de gol porque no dejamos combinar al rival". Hasta el punto de que "da igual" quién juegue, como demostró Iñaki Bea. Después de mucho tiempo fuera del equipo en Liga, el central se mostró expeditivo y rindió a un muy buen nivel.

Mendilibar reconoció haber sufrido en la segunda parte, cuando el Espanyol apretó el acelerador y creó bastante peligro con balones largos en busca de segundas jugadas. Al final, la victoria sirve para que el Real Valladolid se encarame a la séptima posición, algo que no conseguía a estas alturas de temporada desde la campaña 1996/97, con Vicente Cantatore en el banquillo. Por aquel entonces el Pucela tenía treinta puntos, tres más que ahora. "Nos gusta vernos séptimos, pero en realidad es una anécdota. Sabemos que hay muchos equipos en un pañuelo y que una mala racha nos mete abajo. Tenemos que seguir sumando y trabajando como hasta ahora, porque el descenso está a sólo cinco puntos".

Una semana horrible
Que el Espanyol es un equipazo nadie lo puede negar a estas alturas, pero las dos derrotas consecutivas en Liga y la eliminación copera en esta misma semana han enturbiado un poco el ambiente eufórico en el entorno del club periquito. Así lo reconocía Ernesto Valverde a la conclusión del encuentro. "Ha sido una semana fatal, muy mala, pero tenemos que seguir hacia delante".

Valverde tildó de "brillante" la vertiginosa jugada del primer gol, que condicionó el partido. "En la primera parte no hemos estado bien porque el Real Valladolid nos ha apretado y en la segunda nos hemos volcado hasta el punto de que hemos tenido ocasiones muy claras para haber podido empatar, principalmente la de Marc Torrejón y la de Valdo".