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Un domingo especial

El primer partido femenino en el Estadio José Zorrilla levantó mucha expectación en una mañana inolvidable, superó los 11.000 asistentes y aglutinó a toda la familia blanquivioleta

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Una expectación creciente que ha culminado este domingo 12 de marzo. El fútbol femenino ha sacado músculo en el Estadio José Zorrilla donde más de 11.000 personas se han dado cita para presenciar la jornada 17 de la liga Gonalpi, la quinta categoría en el escalón nacional, en el partido que enfrentaba al Real Valladolid Simancas y al Olímpico de León B. Unas gradas con un ambiente mágico, jugadores y entrenadores del primer equipo masculino y del Promesas, mucha cantera blanquivioleta y un palco de autoridades repleto para vivir y ser parte del primer partido protagonizado por futbolistas mujeres en el Nuevo Estadio José Zorrilla.

Pronto se respiró en los aledaños al Estadio que era un día especial. Cuando llegaba el autobús del equipo, una hora antes del pitido inicial y escoltado por mujeres motoristas de la Policía Municipal, el goteo de personas enfudadas en blanco y en violeta era constante, una sensación que se hizo grande en el recibimiento a las jugadoras frente a la puerta 4, donde decenas de aficionadas respaldaron a las suyas tras una semana inundada de ilusión, nervios y responsabilidad.

Mientras la plantilla de Rubén Beltrán accedía al vestuario que habitualmente usan los chicos de Pacheta, y alucinaban al ver allí sus propias caras en las taquillas, en el palco presidencial se vivía un hecho hasta ahora insólito pero que también sirve para visibilizar el liderazgo femenino. La fila presidencial estuvo formada íntegramente por mujeres, representantes de ambos clubes y de instituciones de Valladolid y Simancas, reflejo de lo que también se vivió en las gradas, con una presencia destacada de féminas de todas las edades.

Un choque que no se quisieron perder varios de los futbolistas profesionales del Real Valladolid en Primera División. Óscar Plano, Masip, Monchu, Hongla, Fresneda y El Yamiq apoyaron en el Estadio al Real Valladolid Simancas, como también lo hizo Pacheta y otros miembros de su cuerpo técnico. Por parte del Promesas, Aceves, Chuki y Frimpong acudieron al choque, así como el entrenador Julio Baptista. Y, a lo largo y ancho de la grada, canteranos y canteranas de la estructura del Pucela animaron a sus jugadoras con especial mención a Núñez, una de las encargadas de la formación de los equipos de base femeninos blanquivioletas, y autora del segundo gol del duelo.

En los instantes previos a que rodase el balón, Paloma freestyler deleitó con sus malabarismo con el esférico y la banda del conservatorio de música de Valladolid puso la melodía. A partir de las 12.00 horas, cuando la colegiada Esther Martín -auxiliada por las asistentes Sara Recio y Paula Sardón- pitó el inicio, entró en función la afinada orquesta de la plantilla del Real Valladolid Simancas para firmar un 3-0. Todo ello con los coros de la afición que, a pesar de los problemas operativos que han provocado el ingreso tardío de muchas personas, brilló con matrícula de honor.  

La emoción se desbordó una vez concluido el partido. Esa presión, esos nervios, ese mal dormir las últimas noches, dio paso a la alegría, la euforia, y unas lágrimas que significan un "lo hemos logrado". Era imposible borrar la sonrisa de la cara de las 18 jugadoras (y las cinco personas que forman el cuerpo técnico y que también son protagonistas de este día histórico), con mención especial a dos que no han podido jugar por lesión, Zapa y la capitana Mamen, pero que empujaron desde el banquillo para celebrar un triunfo no solo deportivo que es de todas ellas. Una vivencia que las futbolistas guardarán para siempre, con el aliciente de haber sido las primeras de, seguro, muchas otras que disfrutarán y harán disfrutar con su fútbol sobre este césped en los próximos años.