Una vez más, un grande se fue de Zorrilla tan contento con un empate. El considerado por las estadísticas futbolísticas como el "mejor equipo del mundo", el Sevilla, acabó el partido acorralado en su área, con dos jugadores menos por las expulsiones de Fazio (min. 52) y Luis Fabiano (min. 82), y el susto en el cuerpo por una ocasión clarísima de gol que Ogbeche desperdició en el tiempo de descuento, cuando remató en el área pequeña y el balón, llorando, se fue pegado al palo.
Si Ogbeche -que reclamó un claro penalti en esa acción por un agarrón de un defensa sevillano- hubiera atinado en su remate, el partido del Real Valladolid tendría la calificación de sobresaliente. Sin apenas errores en defensa ante un equipo con un potencial ofensivo descomunal y oponiendo al empaque del Sevilla una garra sobrehumana para no dejar jugar al rival, al Real Valladolid sólo le faltó un punto de acierto en el último tercio del campo para rematar a un Sevilla que estuvo contra las cuerdas en Zorrilla durante muchos minutos.
Esta tarde en Zorrilla el Real Valladolid fue superior al Sevilla. Cuando ambos equipos estuvieron once contra once -en la primera mitad- y cuando el Sevilla jugó en inferioridad numérica -en la segunda-. El Pucela estuvo mucho más metido que el Sevilla en el partido, buscó con mas fe la portería contraria y por la insistencia mereció ganar.
Es cierto que el Sevilla también tuvo sus oportunidades de marcar (Luis Fabiano perdonó una muy clara en la primera parte y en la segunda mandó un balón al palo), pero la producción ofensiva local fue muy superior, con dos ocasiones también muy claras: un remate de cabeza de Llorente que envió fuera en una posición en la que el delantero de Hondarribia no suele perdonar y la ya comentada de Ogbeche, que fabricó Llorente al aprovechar un resbalón de Poulsen en el área y servir para el nigeriano, que no acertó a anotar a puerta vacía, puesto que el portero había quedado vendido al salir a tapar el posible disparo de Llorente, que finalmente se convirtió en una asistencia para Ogbeche.
Si la expulsión de Fazio ya provocó que el partido se convirtiera en un monólogo del Real Valladolid, la de Luis Fabiano por sacar el codo a pasear en un balón aéreo con Alexis, propició que el Sevilla, con dos hombres menos en el campo, se encerrara atrás y el partido de fútbol se convirtiera en uno de pelota. El Sevilla fue un frontón y al Valladolid sólo le faltó un poco de inspiración para tirar al muro.
Fotografía (Gonzalo Martín): la defensa del Sevilla fue un muro en Zorrilla.