Por tercer partido consecutivo, el Real Valladolid se quedó sin marcar y, por lo tanto, no pudo ganar. Ante el Almería perdió y ante el Sevilla y el Betis, consecutivamente en Zorrilla, empató sin goles. Por supuesto, la lectura positiva es que la defensa, el hándicap blanquivioleta en la primera fase del campeonato, está ahora consolidada. La negativa es que el camino del gol, que en aquellos primeros partidos era recto, ahora aparece lleno de curvas y obstáculos.
Ante un Betis tímido, que apenas se desplegó en ataque y cuando lo hizo fue con pocos efectivos, el Real Valladolid casi siempre llevó la iniciativa en el juego, aunque éste no fue fluido porque ni Vivar Dorado y Álvaro Rubio en la primera media hora, ni Camacho ni Borja en la recta final del encuentro, encontraron la forma de conectar con el ataque.
Con todo, el Real Valladolid debió irse al descanso con ventaja porque dispuso de dos jugadas clarísimas de gol. En el minuto 13, Cifu, sustituto de Pedro López en el lateral derecho, conectó con Sisi por la banda, pero el extremo no encontró el pase de la muerte cuando Llorente y Víctor esperaban solos un remate franco. Y en el minuto 22, en la misma jugada, primero el portero Casto -el mejor jugador visitante- detuvo un lanzamiento envenenado de Sisi y después un defensa sacó el remate de Víctor, que había cogido el rechace del arquero bético. Fueron las únicas ocasiones claras de gol, pero suficientes como para haber matado el partido.
El Betis nunca arriesgó. Vio que al Real Valladolid le costaba mucho mover la pelota y que su zaga tenía a raya a los atacantes locales y apenas se desperezó para buscar la meta de Asenjo, que sólo tuvo que emplearse a fondo -siempre con acierto- en un par de acciones en la segunda parte, con cabezazos de Pavone y Juanito. Y como el Real Valladolid no dio con la tecla para marcar, pues se llevó un empate sin goles.
Aunque el partido ante el Betis fue diametralmente diferente al del Sevilla -en aquél el Real Valladolid sí mereció ganar con claridad ante un gran rival-, ambos tuvieron una coincidencia faltal para los blanquivioleta: la ocasión de Ogbeche. El nigeriano salió a 15 minutos del final por un Víctor al que los rivales no dejan ni moverse. Y en el descuento, volvió a tener la victoria en sus botas, pero su remate se estrelló con una pierna verdiblanca camino de las mallas. Ogbeche estaba otra vez donde tenía que estar, pero no encuentra la forma de cantar el bingo. Así pues, habrá que seguir jugando.