El Real Valladolid no pudo doblegar al Rayo Vallecano y seguirá una semana más en puestos de descenso tras empatar a uno en la noche de este sábado en el Estadio José Zorrilla. Zé Castro anotó el gol blanquivioleta, en propia puerta, en el minuto 7, pero Alberto Bueno estableció el empate final justo antes del descanso, aunque en la segunda parte el Real Valladolid dispuso de cuatro ocasiones muy claras para llevarse la victoria a pesar de que el equipo de Paco Jémez tuvo más el control del juego.
El Real Valladolid entró en el partido con mucha intesidad y desactivó al Rayo Vallecano, que a la salida de un córner se marcó el primer tanto en propia puerta, en un intento fallido de despeje de Zé Castro.
Al Rayo sí le costó entrar en el juego. Los intentos de combinación de los vallecanos eran secados por la agresividad en la presión del Real Valladolid en todo el campo, con Valiente en el lateral derecho de la retaguadia como sustituto de Rukavina.
Poco a poco, el Rayo fue afinando la precisión en sus movimientos del balón, ganó en movilidad y el Real Valladolid comenzó a pasarlo mal, hasta que la última jugada de la primera parte Trashorras atisbó el desmarque de Alberto Bueno y el madrileño engatilló con la zurda el balón, sin dejarlo caer, para cruzarlo irremisiblemente ante Jaime, que esta noche defendió la portería local. Era el 1-1.
Como estaba previsto, el Rayo Vallecano no se conformó con un empate que le beneficiaba más que al Real Valladolid. Buscó la victoria, pero sin crear ocasiones de gol ante Jaime, y arriesgó tanto hasta el final, que los blanquivioleta, al contraataque, pudieron y debieron ganar el partido.
En el minuto 79, Óscar no pudo precisar el remate ante Rubén después de una dejada de cabeza de Manucho y el balón se fue lamiendo el palo cuando se cantaba el 2-1.
Pero si clara fue esta ocasión, más aún fue la que tuvo en el minuto 83, cuando el salmantino remató fuera en un “mano a mano” ante Rubén. Óscar había ganado la espalda a la defensa completamente y cabalgó hacia la portería, pero su remate se fue otra vez rozando el palo.
Las ocasiones vallisoletanas no se quedaron ahí porque tres minutos más tarde fue Manucho el que ganó la espalda a los centrales, consiguió salvar fuera del área la salida desesperada de Rubén, pero el angoleño espero mucho para el remate y al final disparó tímidamente para que Zé Castro, sin problemas, sacara el balón bajo palos.
Por último, ya en el descuento, Larsson quemó el último cartucho. Óscar se hizo con un balón en el centro del campo, con la zaga del Rayo Vallecano otra vez desordenada, abrió para Larsson y el sueco, con varios compañeros acompañando la jugada, optó por disparar al borde del área y el balón se fue a las nubes.
Al final, no pudo ser y el reparto de puntos fue inapelable. El Rayo, con su estilo, quiso ganar pero se dio de bruces con la defensa blanquivioleta, salvo en un gran remate de Alberto Bueno, y el Real Valladolid esperó su oportunidad a la contra, se encontró con cuatro, y no pudo dar el golpe de gracia a su rival en ninguna de ellas.
Ahora, con este resultado, el Real Valladolid seguirá en puestos de descenso y viajará a San Sebastián para enfrentarse a la Real Sociedad en Anoeta el próximo jueves, a partir de las 20 horas.
Fotografías de Ángel Becerra.