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4-1: Paso atrás en Sevilla

El Real Valladolid estuvo lejos de su mejor versión y no ofreció resistencia al Sevilla F.C.

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El Real Valladolid dio en Sevilla un paso atrás en su lucha por la salvación al caer derrotado por 4-1 en el Ramón Sánchez Pizjuán, una goleada justa y sin paliativos que devuelve a la tierra a los blanquivioleta tras el “subidón” de la victoria ante el F.C. Barcelona.

Con un innecesario penalti de Sastre sobre Marko Marin que transformó Rakitic en el minuto 23 y un zurdazo inapelable en carrera de Gameiro en el 41, el Sevilla dejó encarrilado el triunfo en una primera parte inocua del Real Valladolid, que solo tuvo una aproximación realmente peligrosa en una falta perfectamente ejecutada por Valdet Rama y abortada entre una estirada prodigiosa de Beto y el poste.

Tanto el Sevilla como como el Real Valladolid estuvieron espesos en la creación, pero el Sevilla aprovechó el regalo del penalti y la pegada descomunal de Gameiro para abrir la lata de un equipo blanquivioleta que no encontró referencias en el centro del campo para armar el juego que pusiera en peligro la integridad de la portería sevillana.

Justo antes del descanso Fausto Rossi, con un fuerte golpe, tuvo que dejar su puesto a Óscar y en el intermedio Larsson saltó al terreno de juego por Manucho, pero el guión no varió demasiado. El Pucela no se aventuró a presionar la salida del balón del Sevilla y el conjunto de Unai Emery movió con comodidad el esférico sin exponer.

El partido se acabó en el minuto 66 por una cadena de errores: un mal entendimiento de Mariño con Bergdich en un saque de puerta, un centro al área y un penalti inexistente señalado por Velasco Carballo al entender que Mitrovic cortó con la mano cuando lo hizo con el pecho. Gameiro ejecutó la pena máxima por el centro y estableció el 3-0.

Con el partido cerrado, el Sevilla jugó a placer y castigó de nuevo al Pucela con el cuarto gol, que materializó Diogo en el minuto 74.

Dos minutos más tarde, Javi Guerra, en una jugada individual, sacó un duro zurdazo desde la frontal y puso el 4-1, pero ya estaba claro que el partido estaba más que visto para sentencia. Los minutos fueron pasando y hasta llegar el irremisible final.

Ahora, el Real Valladolid tendrá que rearmarse moralmente para recibir al Rayo Vallecano (sábado 22, 20 horas) con la importantísima baja de Rukavina, que vio la quinta amarilla en el momento más inoportuno, a dos minutos del final de un partido sin historia.